domingo, 23 de diciembre de 2012

LA DESESPERANZA APRENDIDA Y LA FUERZA DEL OPTIMISMO


A mediados de la década de los ochenta unos experimentos con conejillos de Indias y perros hicieron otros aportes interesantes al estudio del optimismo, al demostrar la relación entre el sentido de controlar la suerte en circunstancias adversas y la esperanza.Richard Morris, profesor de Neurociencia de la Universidad de Edimburgo, interesado en la memoria de los roedores, llevó a cabo en su laboratorio un experimento que constaba de dos pruebas consecutivas.Previamente había escogido al azar dos docenas de conejillos de Indias o "cobayas".
 
En la primera pruebaintrodujo a la mitad en un estanque de agua enturbiada con un poco de leche, para que no vieran unoscuantos montículos que había colocado en el fondo.
 
Estos eran los cobayas "con suerte", porque mientras braceaban para flotar se podían apoyar y descansartemporalmente en los promontorios ocultos en el fondo del estanque, antes de proseguir su marcha en buscade una salida.
 
A la otra docena de cobayas los metió en un estanque similar pero sin los montículos. Estos conejillos"desafortunados" no tenían más remedio que nadar sin descanso para no ahogarse.Después de un buen rato, Morris sacó a todos los exhaustos animalitos del agua para que se recuperaran y después les hizo la segunda prueba: El investigador echó a los 24 cobayas en el estanque que no teníamontículos en el fondo.
 
Mientras los cobayas del grupo "con suerte", a los que en el primer experimento les había tocado el estanquecon montículos para apoyarse, nadaban a un ritmo tranquilo, al grupo de cobayas "desafortunados"chapoteaba desesperadamente sin rumbo. Justo antes de ahogarse, Morris los rescató uno a uno y los devolvió a sus jaulas, extenuados yprobablemente sorprendidos de estar vivos.
 
Cuando el investigador calculó los minutos que los cobayas se habían mantenido a flote, descubrió que loscobayas "con suerte" habían nadado más del doble del tiempo que los "desafortunados".Su conclusión fue que los cobayas "con suerte" nadaron más tranquilos y durante más tiempo porquerecordaban los invisibles montículos salvadores de la primera prueba, lo que los motivaba a buscarlas con la"esperanza" de encontrarlas.
 
Por el contrario, los cobayas que durante la primera prueba no habían encontrado apoyo alguno, teníanmenos motivación para nadar y hasta para sobrevivir. Mientras tanto, en un laboratorio de la Universidad de Pensilvania, el profesor Martin Seligman estudiaba conun método parecido el comportamiento de perros que habían sido expuestos a diversas situacionesestresantes.Seligman formó dos grupos de canes elegidos al azar.
 
Metió al primer grupo en una jaula de metal en la quelos animales recibían molestas descargas eléctricas cada pocos segundos. Hiciesen lo que hiciesen, lospobres perros no podían escapar. Al otro grupo los introdujo en una jaula igualmente electrificada, pero de la que los perros escapabanempujando con el morro un panel que tenían enfrente.
 
En un segundo experimento Seligman puso a todos los perros en una jaula electrificada de la que podíansalir saltando una pequeña pared.Mientras que el grupo de canes que en la primera prueba había logrado controlar los calambres se liberabaen pocos segundos, los otros perros permanecieron inertes y no hacían esfuerzo alguno por huir de latortura. Seligman calificó de "indefensión" la reacción de estos perros pasivos y sufridores, y pensó que los animaleshabían aprendido en el primer experimento a sentirse indefensos.
 
En consecuencia, en situacionesposteriores de adversidad no consideraban la posibilidad de controlar su suerte.En cierta manera, se habían convertido en perros desesperanzados, "recordaban lo ocurrido en la primeraprueba y daban por hecho que sus respuestas no servirían para nada, por lo que ¿para qué intentarlo?",especuló Seligman.
 
El investigador también observó que estos canes "pesimistas" con el tiempo también sufrían másenfermedades físicas y morían antes que los perros que no habían experimentado la situación deindefensión.
 
En poco tiempo, diversos científicos de Europa y USA lograron demostrar que el fenómeno de "indefensiónaprendida" también se podía producir artificialmente en las personas. Por ejemplo, estudiantes universitarios a quienes se les pedía que resolvieran problemas que, sin ellossaberlo, no tenían solución, mostraban en exámenes posteriores menos interés en resolver problemassolubles que los compañeros que no habían participado en la frustrante experiencia anterior.
 
Hoy está comprobado que las personas que disfrutan de un razonable sentido de control sobre suscircunstancias, y consideran que ocupan "el asiento del conductor" en sus vidas, se enfrentan máspositivamente a los problemas que quienes piensan que no controlan sus decisiones o que estas no cuentan.La psiquiatra de la Universidad de Columbia, Susan Vaughan, basándose en numerosos casos clínicos,concluyó que las personas que se imaginan que tienen control atenuan mejor sus emociones negativas,incluso en situaciones de intensa ansiedad.
 
En un curioso experimento realizado por William Sanderson, psicólogo de la Universidad de Rutgers, 20enfermos de ataque de pánico se prestaron voluntariamente a respirar aire contaminado con dióxido decarbono (un gas que provoca los síntomas de pánico).Antes de comenzar el experimento, a la mitad de los participantes Sanderson les hizo creer (falsamente) queactivando una pequeña llave podrían controlar en todo momento la cantidad de gas tóxico que aspiraban.
 
Ala otra mitad de voluntarios se les advirtió de que no tendrían control sobre la composición del aire.Al final de la prueba, aunque ambos grupos habían inhalado la misma proporción de dióxido de carbono, sóloel 20% de los pacientes que imaginaban que tenían control sufrieron ataques de pánico. El 80% de los quepensaban que no controlaban el aire que respiraban experimentaron ataques.
 
El sentimiento persistente de indefensión en situaciones de adversidad socava la esperanza, ensombrece la perspectiva de la vida y daña el optimismo de la vida. Y para el que no siente esperanza no es posible que vea las oportunidades y posibilidades de cambio, aunque las tenga enfrente.   
Publicado por : OSCAR MIRANDA 

sábado, 22 de diciembre de 2012

TE PERDONO, PERO NO QUIERO REGRESAR A TU LADO


Nos pueden hacer daño pero no cuesta trabajo dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso llegando a perdonar a quien nos lastimó.
 
Pero perdonar no quiere decir regresar con quien nos hizo daño. El perdonar significa que ese mal momento ya pasó, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con quien nos hizo sentir mal.
 
¡Cuán inspiradas se tornan esas canciones que casi de rodillas piden perdón por un error que causó una gran herida a un ser que supuestamente se amaba! Nos prometen mil y un cambios, nos dan muchas justificaciones, nos juran reparar el daño…  Pero ya nada es igual, no podemos rebobinar nuestro corazón y borrar aquel episodio de dolor y decepción.
 
Dicen que si no regresas con aquel que te lastimó, entonces es porque no has perdonado, porque aún guardas rencor y por ello no quieres volver al mismo paisaje.
 
Pero ¿a quién se le ocurre que perdonar es sinónimo de sacar un bisturí y volver a poner las cosas donde estaban antes de la herida daño y seguir adorando a quien fue nuestro verdugo?
 
Perdonar no es sinónimo de regresar, el perdonar lejos de las telenovelas historias que afirman en el inconsciente colectivo esa creencia de que tras los peores atropellos llega la felicidad, no involucra acabar con nuestra dignidad y autoestima, el perdonar significa un desapego del pasado y sus dificultades, un reconocimiento al camino que  tenemos enfrente en lugar de revolcarnos en nuestras tristezas.
 
Perdonar es un acto de altruismo, pero no siempre viene acompañado de reincidencia. Nuestras ex-parejas pueden llegar a creer que si no regresamos con ellas es simplemente porque queremos humillarles, porque antes de regresar con ellos queremos que nos rueguen y nos imploren por amor.
 
Pero la verdad es que nosotras sabemos qué es lo que significa humillarse por un traguito de amor, nosotras sabemos la tristeza que se siente ver el cómo las personas que amamos se alejan de nuestra  alma sin remedio alguno, razón por la cual no le deseamos el mismo mal ni siquiera a quien nos hizo sufrir.
 
Quienes nos tuvieron un día a su lado compartiendo el azul del cielo, deben saber que nosotras les agradecemos por los aprendizajes que con sonrisas o lágrimas obtuvimos de ellos, que gracias a su presencia le encontramos un nuevo sentido a nuestras vidas, que sabemos que se han arrepentido por las heridas que nos ocasionaron, pero que también sabemos que no les podremos volver a mirar con los mismos ojos, no porque les tengamos algún resentimiento, sino porque nuestros sentimientos han cambiado y nos hemos dado cuenta de que ninguno de los dos hubiese sido feliz en una relación que adolecía de correspondencia.
 
Nosotras deseamos ser felices a plenitud y quien nos hirió ya no está en nuestros planes, no por obstinación sino por sensatez. Aceptamos que como seres humanas tenemos debilidades y que no en todas las oportunidades tenemos plena conciencia de las consecuencias que nuestros actos pueden traer, pero a pesar del arrepentimiento, nuestro corazón ya se partió en incontables pedacitos y debemos lidiar con ello. La constancia a veces no es una virtud, por ello debemos ser muy claras con nuestras ex-parejas y decirles:
 
“Yo te perdono, pero no puedo regresar contigo. El dolor fue la luz que iluminó mi vida y me  hizo darme cuenta que no hubiese podido compartir contigo un “para siempre”. Eternas gracias te doy por lo bueno y lo malo, por lo bello y lo difícil… Perdonarte no ha sido sencillo, todos los días, antes de dormir, entre lágrimas y sollozos le rogaba al cielo para que mi corazón no odiara a quien un día amó con tanta fuerza, supongo que la repetición hizo que se solidificara mi deseo y hoy te digo que no te amo y no deseo regresar contigo, no para humillarte, sino para que conozcas la verdad de mi alma.”
 
Depende de nuestra lucidez alejarnos a tiempo. Nos quedaremos con todo lo bonito que nos regalaron y quemaremos todo lo que nos hizo daño y ahora le hace daño a quien no nos valoró. No podemos rechazar la oportunidad de construir una nueva vida lejos de quien nos hizo vivir dentro de la tormenta.
 
No se trata de desearle el mal a nadie, pero quien hace daño no puede pretender que todo le sea favorable, porque cada quien recibe lo que ha forjado, tú solo debes dedicarte a recomponer los sentimientos que un día se rompieron. 
Publicado por : SANDRA HUAMANCHUMO

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿PSICOTERAPIA O ANTIDEPRESIVOS? LA VERDAD SOBRE LOS FÁRMACOS


Irving Kirsch y su equipo de investigación, al queInfocop tuvo la ocasión de entrevistar hace un par de años (ver entrevista aquí), han sido los artífices de una prometedora y provocadora línea de investigación que ha puesto en tela de juicio la eficacia de los antidepresivos y que ha revolucionado la interpretación de los resultados de la literatura científica en depresión, cuestionando seriamente los modelos de enfermedad mental y la práctica médica habitual, basada exclusivamente en la intervención farmacológica para este tipo de pacientes.
Irving Kirsch en su libro; The Emperor’s New Drugs: Exploding the Antidepressant Myth (Los fármacos nuevos del emperador: destruyendo del mito de los antidepresivos), describe sus quince años de investigación a través de los que ha tratado de responder a una cuestión fundamental: si los antidepresivos realmente funcionan.
 
Su línea de investigación se centró inicialmente en el análisis del efecto de los placebos. Tras revisar, en 1995, 38 ensayos clínicos publicados en revistas científicas, donde se comparaba el efecto de los antidepresivos frente a placebos o el efecto de la psicoterapia frente a la ausencia de tratamiento en la depresión, sus resultados mostraron una mejoría de todos los pacientes, incluso en aquellos casos en los que no habían recibido ningún tipo de intervención. No obstante, encontró que los placebos resultaron ser tres veces más eficaces que la ausencia de tratamiento, cuestión que no le sorprendió especialmente. Lo que sí captó su interés fue el hecho de que los antidepresivos "sólo eran un poco mejores" que los placebos, que alcanzaban un nivel de eficacia del 75%. A partir de ahí, Kirsch comenzó su línea de investigación, para hacerla más robusta, completa y estandarizada, incluyendo los ensayos controlados que las compañías farmacéuticas (que son las que patrocinan este tipo de estudios sobre eficacia de los psicofármacos) no llegaban a publicar, a los que accedió gracias a la Ley de Libertad de Información que impera en el Reino Unido. De esta manera, consiguió acceder a los datos de un total de 46 estudios controlados, lo que demostró que el nivel de eficacia de los placebos era todavía superior con relación al primer hallazgo: los placebos alcanzaron un nivel de eficacia del 82% respecto a los antidepresivos en el tratamiento de la depresión, diferencia que no era clínicamente significativa.
 
A partir de aquí Kirsch intentó buscar una explicación a estos sorprendentes resultados, con el objetivo de investigar si esta pequeña diferencia observada en la eficacia del antidepresivo frente al placebo era atribuíble a un efecto real del fármaco o a la presencia de otro tipo de factores que estuvieran sesgando los resultados.
 
Por este motivo, Kirsch se preguntó si la metodología de doble-ciego, utilizada habitualmente en los ensayos clínicos controlados donde se evalúa la eficacia de los fármacos, estaba sujeta a algún tipo de error. A este respecto, y como inciso, conviene explicar que según el método de "doble-ciego" ni los participantes ni los investigadores o médicos que están administrando el tratamiento, saben quién está recibiendo el psicofármaco (grupo experimental) y quién el placebo (grupo control). Solamente después de haberse registrado (y en algunos casos, analizado) todos los datos, los investigadores conocen qué individuos pertenecen a cada grupo.
 
Su equipo de investigación descubrió además otro llamativo resultado: todos los fármacos empleados, tanto los antidepresivos (cuya acción radica en aumentar el nivel de serotonina), como aquellos fármacos que producen un efecto contrario (es decir, disminuyen el nivel de serotonina) o los que no tienen ningún efecto sobre este neurotransmisor cerebral producían mejoras en la depresión, es decir, tanto los antidepresivos como la hormona tiroidea sintética, los opiáceos, los sedantes, los estimulantes o los remedios herbales eran eficaces en el tratamiento de la depresión.
La explicación de estos resultados no podía ser atribuíble a un efecto diferencial de la acción de los antidepresivos, sino a alguna otra caracterísca compartida por todas estas sustancias. Tal y como señala Kirsch, esa característica común es que todos estos agentesproducen efectos secundarios (boca seca, taquicardias, etc.), lo que sirve de confirmación al paciente de que está recibiendo el "verdadero tratamiento" y no un placebo y, por lo tanto, le hace más propenso a informar de mejorías en sus síntomas de depresión. En otras palabras, el descenso en los niveles de depresión no se puede atribuir tanto al componente químico del fármaco, como al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz.
 
Bajo esta premisa, Kirsch explica de la siguiente manera el hecho de que los antidepresivos parezcan funcionar mejor en los pacientes con depresión severa: en estos casos, al requerirse una mayor dosis de fármaco, los efectos secundarios también son más notables y, por tanto, hacen creer al participante con más seguridad que pertenece al grupo experimental y no al placebo.
 
Para poner a prueba su hipótesis de que los efectos secundarios estaban sesgando las respuestas de los participantes, Kirsch emprendió una investigación novedosa empleando, en vez de los habituales placebos, lo que se denominan placebos "activos" (es decir, placebos que producen efectos secundarios), como la atropina, que produce un efecto de boca seca. En los ensayos con atropina como placebo realizados por Kirsch, no se observaron diferencias significativas entre los antidepresivos y el placebo activo, es decir, todos los participantes manifestaron algún efecto secundario de uno u otro tipo y todos informaron del mismo nivel de mejoría. Tampoco se observó una curva dosis-respuesta, es decir, que las dosis más altas no funcionaban mejor que las bajas, lo que pone de manifiesto que es extremadamente poco probable que los antidepresivos estén "funcionando" y sean realmente eficaces. Según Kirsch: "Esto lleva a la conclusión de que la diferencia, relativamente pequeña, observada entre los antidepresivos y los placebos no puede ser un efecto del fármaco real. Por el contrario, podría ser un efecto producido por el hecho de que algunos pacientes han llegado a darse cuenta de que se les administró el "verdadero" tratamiento. Si es así, no hay ningún efecto real atribuible a ninguno de los fármacos antidepresivos. En lugar de comparar placebos con tratamientos, lo que se ha estado comparando en esos estudios doble-ciego han sido placebos normales con placebos extra-fuertes". Para Kirsch, por tanto, los antidepresivos no son más que otro tipo de placebos, con efectos secundarios más notables.
 
Su revolucionaria conclusión, en contra de la opinión médica extendida, pone en entredicho la práctica habitual de la psiquiatría. Los psiquiatras que basan su actuación en la administración de fármacos –que son la mayoría- y los pacientes que los consumen, podrían asegurar que saben por su propia experiencia que los antidepresivos funcionan. Sin embargo, tal y como señala Marcia Angell1, en el artículo de revisión de la obra de este investigador: "las anécdotas personales son formas traicioneras de evaluar los tratamientos médicos, ya que están sujetas al sesgo: pueden proporcionar hipótesis a analizar, pero no pueden demostrarlas. Por ello, en la mitad del siglo pasado, se desarrollaron los ensayos clínicos controlados aleatorizados de doble-ciego, que han constituído un importante avance para la ciencia médica. Anécdotas sobre los beneficios de las sanguijuelas o de la sobredosis de vitamina C, o cualquier otro remedio popular, no hubieran podido superar la prueba de un ensayo clínico bien controlado. Kirsch es un defensor fiel del método científico y su voz, por tanto, aporta una objetividad bienvenida a un tema tan a menudo influido por las anécdotas, las emociones o el propio interés".
 
La robusta línea de investigación de Irving Kirsch pone de manifiesto que, en comparación con el placebo, la eficacia de los fármacos antidepresivos es prácticamente inexistente en los casos de depresión ligera, moderada e incluso grave – evidencia que ha sido avalada también por otros equipos de investigación, como el de Khan (2002) o el de Fournier (2010)-. Es más, tal y como demuestra el trabajo de Irving Kirsch, la eficacia de los antidepresivos (o de los placebos) no se debe a un efecto de su mecanismo de acción sobre el nivel de serotonina, sino al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz.
 
A pesar de esta revolucionaria y esclarecedora conclusión, seguimos inmersos en un modelo de atención en salud mental excesivamente medicalizado. Esta visión biologicista y simplista de la enfermedad mental, que la investigación de Irving Kirsch pone en entredicho (al menos en lo que respecta a la depresión), impide que se tengan en cuenta otros tratamientos alternativos, que sí han demostrado su eficacia (a corto y a largo plazo) y que ponen el acento, no en un supuesto desequilibrio neuroquímico, sino en los aspectos psicológicos y ambientales asociados al trastorno mental. Tal es el caso de la intervención psicológica cognitivo-conductual para la depresión, que ha demostrado ser eficaz para la reducción de la sintomatología depresiva, pero que también presenta otras indudables ventajas frente al tratamiento farmacológico, como son el mantenimiento en el tiempo de los cambios terapéuticos, la disminución de la probabilidad de recaídas futuras y laausencia de efectos secundarios (DeRubeis et al., 2005, Hollon et al., 2005). La implementación de tratamientos psicológicos para los pacientes con depresión supone, además, un importante ahorro económico respecto al gasto farmacéutico que genera el uso de antidepresivos, tal y como demostró el informe elaborado por Grupo de Política de Salud Mental del Centro de Actuaciones Económicas de la Escuela de Economía de Londres (The Centre for Economic Performance’s Mental Health Policy Group, London School of Economics), titulado The Depression Report, y gracias al cual el gobierno del Reino Unido inició un cambio pionero en la atención de las personas con problemas de ansiedad y depresión, incorporando tratamientos psicológicos basados en la evidencia en los servicios de Atención Primaria.
 
Por su parte, el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE), que marca las directrices para las políticas de salud del Reino Unido basando sus recomendaciones en el análisis de la evidencia científica, indica que la intervención psicológica fundamentada en técnicas cognitivo-conductuales ha de ser el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, y sólo en los casos más severos, se recomienda el uso de fármacos antidepresivos, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual. Según el NICE, el tratamiento psicológico es aconsejable por encima del farmacológico cuando el problema de salud mental que presenta el paciente está complicado por otras condiciones médicas, como abuso de alcohol o drogas, o problemas crónicos de salud física, así como en el caso de niños, adolescentes y mujeres embarazadas, debido al riesgo elevado para la salud que supone el consumo de psicofármacos en estos grupos de pacientes.
 
Artículo recogido de INFOCOP ONLINE:   

           Publicado por:  Ps Luis Avila

jueves, 20 de diciembre de 2012

MI PAREJA TIENE DEPRESIÓN


Las relaciones en las cuales una persona está deprimida tienen nueve veces más probabilidades de acabar en divorcio. Pero no es siempre un esposo el que está deprimido; a veces se trata de un niño u otro miembro de la familia. En este artículo, sin embargo, nos centraremos en parejas deprimidas. La mayoría de la gente está de acuerdo en que la relación de pareja debe ser 50/50. Todos sabemos que esto es un ideal, y con el flujo de la relación, los porcentajes suben y bajan pero deben hacerlo en ambas direcciones. Por ejemplo, una semana la esposa da el 70% y el marido el 30% y otra semana el esposo da el 80% y la esposa el 20%. Éste es el modo "ideal" de funcionamiento de las relaciones. Desafortunadamente, éste no es el caso cuando la depresión crónica se incorpora a la relación. Supongamos que el marido tiene depresión crónica. La esposa puede realizar muchas de las tareas que habitualmente realizaba el marido.
 
Dependiendo de cuánto tiempo dure esto, una avalancha de emociones negativas comienzan a aparecer. Cuanto más se extiende este proceso, más resentida comienza a sentirse la esposa, de modo que empieza a sentir menos compasión por la persona que lucha contra la depresión. Para la esposa, es como ser una madre soltera mientras está casada. Muchas personas consideran que es más fácil ser una familia monoparental que vivir con un esposo que lucha contra la depresión, porque es como tener un niño con necesidades especiales, además del resto de responsabilidades.
 
Todo esto no significa que debamos culpar a la persona deprimida o vernos como víctimas. Es muy importante entender que todos sufren cuando la depresión ataca a un ser amado. La culpa solamente sirve para crear animosidad y distancia entre las dos personas. La pareja de alguien deprimido a veces se deprime también como resultado de vivir dentro de una "forma de vida deprimida" durante mucho tiempo. Se dice que la depresión es contagiosa y puede convertirse en una sombra sobre la pareja del deprimido o la familia. Es también importante considerar que la depresión no sólo puede ser genética, sino que puede también ser aprendida. Por ejemplo, la escuela más poderosa de nuestros niños es el propio hogar. Tanto los genes como el ambiente contribuyen a la depresión.
 
La depresión se abre camino en los estados de ánimo, actitudes, comportamientos, tono de la voz, postura, perspectiva de la vida, higiene personal, éticas del trabajo, creencia espiritual, etcétera. Si vives en una "atmósfera depresógena" estás constantemente modelando y enseñando cómo deprimirse. Espero que esto sirva como inspiración para el cambio, no para sentirse avergonzado. La vergüenza sólo sirve para alimentar la depresión.  El primer paso en un plan de la acción es ser consciente de que lo que te pasa es que estás deprimido. Nombrar y aceptar el problema implica ganar la mitad de la batalla, para AMBOS esposos. ¿Por qué? Bien, cuando las personas se deprimen, no hay evidencia científica obvia para probarla. Pero la gente tiene una necesidad instintiva de saber lo que está causando tal dolor. La persona deprimida puede proyectar sus sensaciones negativas sobre las personas más cercanas a ella, es decir, esposo, jefe, niños, vecinos, etc. Si estás casado con una persona deprimida, en ocasiones te preguntarás por tu propia cordura. Puede que eches la culpa a fuentes externas por el sufrimiento de tu pareja. Sin entender, puede que le ataques, suponiendo que no se preocupa o es perezoso. Lo que parecen ser problemas maritales, puede, de hecho, ser una depresión, aunque los problemas de pareja pueden también desarrollarse al pasar el tiempo cuando la depresión no es tratada. Otro hecho importante es que los hombres y las mujeres experimentan la depresión de modos diferentes y cada uno responderá de un modo diferente cuando se deprime su pareja.
 
Qué puedes hacer si tu pareja está deprimida 
Primero, date cuenta de que el enemigo es la depresión, no tu pareja. Es importante desarrollar un acercamiento a la depresión basado en el "nosotros" y no en el "yo". Un buen lema de la recuperación se puedo resumir como: "¿Podemos hacerlo? Sí, NOSOTROS podemos".
 
Haz todo que puedas para aprender sobre la depresión. Busca el consejo profesional. Si la depresión ha estado presente durante mucho tiempo, tanto la
relación como la depresión requerirán atención.
 
Crea planes de recuperación individuales y de pareja. Es la manera más segura de dar a la depresión el golpe que la saque de vuestras vidas. Anota tus planes de recuperación y pasa tiempo repasando, modificando y observando el progreso hecho. Una vez que se estabilice la depresión, crea una lista de los síntomas de "bandera roja". Esto sirve como una red de seguridad. Si se repiten estos síntomas, eso indicaría que has de estar atento. Entonces enumera soluciones que cada uno está dispuesto a realizar si nota que los síntomas vuelven a aparecer. Comprometeros por escrito a hacer esto y firmar ambos ese papel. Crea sistemas de ayuda externos. Observa que no estamos hablando de sesiones de quejas hacia alguien externo a la relación. Hay una diferencia importante entre quejarse y expresarse. Las quejas solamente alimentan el resentimiento y agravan el problema, mientras que la expresión ayuda al proceso curativo. Tu red de apoyo puede abarcar a los amigos, colegas, iglesias, grupos de ayuda y cualquier lugar que consideres seguro para contar lo que te pasa. No ocultes tu ropa sucia en el armario, por así decirlo. A la depresión le encanta aislar a los individuos, parejas y familias enteras. Desarrolla el "nosotros". Son tú y tu pareja contra este enemigo que es la depresión. ¡Juntos podrán hacer esto! 
Escrito por : CLAUDIA PATIÑO 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

DEPENDENCIA EMOCIONAL: ¿TE DUELE OLVIDAR Y SEPARARTE?


Me gustaría iniciar este breve artículo teniendo en cuenta que:
 
“El Amor inmaduro dice: Te amo Porque te necesito.
El Amor maduro dice: Te necesito Porque te amo” Erich Fromm
 
Luego de leer esta frase, les pido a los lectores de este artículo que piensen por unos minutos cual es la posición que ocupan usted y su pareja en la relación que mantienen, y en el supuesto de una separación, cómo reaccionarían ambas partes a este proceso, ¿será adecuado? ¿Será doloroso? ¿Acaso seria“DEPENDENCIA EMOCIONAL”?; a continuación mencionaremos características tanto de personalidad y creencias (irracionales), de alguien que ha generado una simbiosis patológica con otra persona, y las respuestas psicofísicas que esto nos genera.
 
DESARROLLO PERSONALIDAD DEPENDIENTE
  • Sobreprotección paternal
  • Alto control parental
  • Deficiencia al competir durante la adolescencia.
  • Evitar la confrontación de problemas
  • Algunas enfermedades físicas
  • Fuertes temores parentales                        
ANTE EL ESPEJO DE LA SOLEDAD  (CARACTERISTICAS DE INDIVIDUOS DEPENDIENTES) Miedo al abandono
  •  La sensación de no ser capaces y suficiente
  • Búsqueda de aprobación
  • Sacrificio excesivo en pro del aval de los demás
  • La angustia ante la separación
  • La compulsividad
  • La sensación de vacio
  • El terror a la soledad
  • La falta de iniciativa
  • Nunca entran en desacuerdo para evitar problemas.
  • Cede ante el conflicto por el temor de no ser querido.
  • se sacrifica o humilla con tal de tener apoyo.
  • Teme mucho estar sin ayuda o sola
  • Siente pánico al abandono
  • Busca relaciones en donde pueda endeudar a las personas con sus favores.
  • Busca la aprobación de las personas a cualquier precio.
CREENCIAS PARA MANTENER UN VÍNCULO DAÑINO
Excusar y justificar
  • “Me quiere pero no se da cuenta”.
  • “Los problemas psicológico que tiene le impiden amarme”.
  • “Esa es su manera de amar”.
  • “Me quiere pero tiene impedimentos externos.
  • “ Se va a separar”
Minimizar los defectos
  • “ Nadie es perfecto”
  • “ No es tan grave”
  • “No recuerdo que haya habido nada malo”.
No resignarse a la pérdida
  • “Todavía me llama, me mira, pregunta por mi”.
  • “Todavía hacemos el amor”
  • “Todavía esta disponible”
  • “Se va dar cuenta de lo que valgo”
No resignarse a la pérdida
  • “Dios me va ayudar”
  • “Intentaré nuevas estrategias de seducción”.
  • “Mi amor y comprensión lo   curarán”.
  • “ Voy a dejarlo de a poquito”
  • “ Sólo seremos amigos”
  • “ Sólo seremos amantes”
RESPUESTA PSICO-FISICA
  • Trastornos de ansiedad y depresivos suelen ser los mas frecuentes. Pueden darse ataques de pánico cuando tienen que afrontar grandes responsabilidades o desarrollar fobias.
  • Compulsiones: alimenticias, bulimia, anorexia, sexuales , alcohólicas y de nicotina.
  • Síntomas somáticos e hipocondriacos debido a la represión de emociones sobre todo la rabia.
  • Desordenes físicos y psicológicos incluyendo enfermedades del corazón, cáncer, obesidad, otros.
ORIENTACIONES PARA LA PSICOTERAPIA
  • Al inicio suelen mostrarse muy colaboradores con el tiempo se pueden tornar pasivos y no realizar las tareas, sintiendo el terapeuta cierto desesperación y en ocasiones rabia.
  • La mayoría no llega a consulta por sus problemas de personalidad, siendo para algunos terapeutas difíciles de identificar la dependencia que esta de base, agravando al problema.
  • Muchos terapeutas suelen movilizar sus rasgos narcisista al entablar relaciones con estas personas, se sienten poderosos.
  • Otros suelen sentir la dependencia del consultante como una responsabilidad intolerable y tenderán a evadir.
  • Es corriente que los terapeutas crean que es fácil cambiarles las citas, aplazan los encuentros o brindan retroalimentaciones que a veces rayan con la violencia.
  • Este proceso terapéutico implica una lenta velocidad hacia la independencia. Planteando movimientos terapéuticos. Ej. ¿Qué quieres trabajar hoy?
  • No hay que hacer demasiado énfasis en lo que se busca pues esto asusta a la persona.
  • Hay que establecer limites amorosos, de manera clara, tiempos, horarios de consulta, llamadas etc.
  • Estar alerta a los limites afectivos, les encanta enamorarse de personas mas fuetes, seguras etc. Tener cuidado con el contacto físico.
  • Hay que tener cuidado con las recomendaciones de tipo personal a través de las auto revelaciones, pues les fascina las figuras de autoridad.
  • Favorecer la supervisión de casos con terapeutas de mayor experiencia.
  • Es posible que la finalización del proceso no sea tan fácil para el consultante y que puedan activarse nuevamente sensaciones de abandono.
  • Reducir poco a poco la secuencia de las sesiones.
  • Hablar de cómo será la finalización de la terapia pero planteando al mismo tiempo que si bien el proceso terapéutico llegara a cerrarse, la posibilidad de volver en un futuro siempre estará abierta. 
            Escrito por : ARTURO ENRIQUEZ

martes, 18 de diciembre de 2012

EL AMOR ENFERMIZO


Existen relaciones patológicas que de algún modo parecen satisfacer el masoquismo de mucha gente.
 
Más que amor es desamor, dolor y frustración; sin embargo algunos lo soportan con estoicismo, porque piensan que peor es nada.
 
Existen parejas que se encuentran y entablan un vínculo casi perfecto. Ambos se aman, se demuestran mutuamente el afecto y se respetan, pueden compartir sus proyectos y se permiten tener los propios; y esa armonía los hace sentir felices a los dos.
 
Pero también existen parejas que no encuentran la forma de establecer una relación sana, generalmente por problemas emocionales no resueltos que perturban la posibilidad de una buena convivencia.
 
El abuso de alcohol, así como cualquier otra adicción, suele ser una de las causas más comunes y graves que impiden una vida en común sin tropiezos.
 
Cuando se detecta este hábito en el otro, lo más conveniente es plantear el tema antes de llegar a comprometerse más afectivamente.
 
Si no hay una buena disposición en este sentido lo mejor es que la relación no prospere, ya que las adicciones no se curan; y sólo se logra la recuperación, cuando el adicto tiene una verdadera motivación para liberarse del hábito.
 
Conocer a la pareja con quienes existe la posibilidad de convivir, es una condición necesaria para evitar profundizar el vínculo y arriesgarse a mayores sufrimientos.
 
Los malos hábitos son difíciles de ocultar aún en los primeros encuentros; como por ejemplo, los hombres “mirones”, que no dejan de mirar a todas las mujeres que pasan con aire seductor.
 
La afición por el juego también es otra característica que resulta casi imposible mantener en secreto. Un jugador siempre se interesa por los resultados de las carreras y por los números que salieron premiados en la lotería. Si está de viaje lo primero que visita son los casinos y cuando se encuentra con sus amigos es para jugar a las cartas.
 
El tipo de personalidad es bastante fácil de evaluarla durante los primeros encuentros.
 
La personalidad que adquiere una persona, es la estructura formada por el temperamento básico innato, que es inmodificable; y por el carácter adquirido.
 
El carácter se forma en el hogar y tiene absoluta influencia la relación que la persona haya tenido con los padres.
 
La gente joven es idealista y siente el deseo de ayudar a la persona que cree amar o que le gusta. Pero el cambio sólo es posible si esa persona está dispuesta a hacerlo y no porque otro lo pretenda.
 
Cambiar es lo más difícil del mundo. Pocas personas cambian, la mayoría prefiere ser como es y aunque esa forma de ser; malogre tanto sus relaciones afectivas como laborales, prefieren seguir comportándose de la misma manera siempre.
 
Establecer vínculos enfermizos se relaciona con la baja autoestima; porque cuando una persona no se valora lo suficiente cree que tampoco se merece lograr una pareja estable que la haga feliz.
 
Prefieren el refrán que dice: “Peor es nada” que el que sostiene que es “Mejor estar solo que mal acompañado”; y no se dan cuenta que un amor enfermo puede transformar la vida en un calvario.
 
Las mujeres golpeadas eligen siempre al mismo tipo de hombre agresivo y violento. Es frecuente comprobar que hay mujeres que han sido golpeadas por todas las parejas que ha tenido. Es el modo de relación en que se utilizan los golpes para poder comunicarse.
 
Todo golpeador tiene una pareja que se deja golpear y que salvo en raras excepciones lo denuncia.
 
Muchas veces, sólo después de una paliza hacen el amor, porque es una relación con características sadomasoquistas.
 
Las motivaciones para elegir pareja están condicionadas por el vínculo que se estableció con los padres.
 
Se busca a una persona que se parezca al padre o a la madre que se han tenido o a los padres que se hubieran querido tener.
 
No se puede asumir la responsabilidad de cambiar a una persona para que sea como se pretende. Cada uno es como es y hay que aceptarlo o dejarlo. 
Escrito por : CRISTHIAN VILLAVICENCIO

lunes, 17 de diciembre de 2012

CINCO DEDOS DE FURIA: LA MASTURBACIÓN Y SUS MITOS


Hoy en día se escribe poco sobre la masturbación (aunque sigue practicándose mucho). Pero, en épocas anteriores, los moralistas gastaban mucha tinta en advertir de los peligros de las acciones manuales (o digitales) que, aplicadas por el agente en la verga, la vagina, el clítoris, el ano, o regiones adyacentes, iban dirigidas a satisfacer la concupiscencia..
 
Los moralistas aseveraban que la masturbación provocaba, en los hombres, pérdidas de fósforo cerebral a través del semen. La práctica masturbatoria hacía a los jóvenes cretinos, forunculosos, sifilíticos, de cerebro reblandecido y de médula espinal vaciada (el semen, según los zoquetes sermoneadores, se fabricaría en la médula). Se hablaba de "demencia precoz (esquizofrenia) masturbadora", y también de varices, colitis, prostatitis, endometritis, depresión, tuberculosis, ineptitud para el trabajo, dificultad para el estudio, espasmos cardíacos, irritabilidad y debilitación visual.
 
También se le atribuían propiedades para modificar la anatomía: el clítoris de las masturbadoras sería más voluminoso, alargado, rojo, turgente, y su prepucio más liso, blando, fruncido e hipertrófico. El himen de las masturbadoras sería más blando, la vulva más húmeda, las mucosas enrojecidas. Los varones masturbadores (hasta en publicaciones de este siglo) han sido condenados a tener el escroto pendular y flácido, el glande descubierto y con forma redondeada (¿cómo lo tendrán los no masturbadores?), color oscuro en el conjunto de aditamentos genitales, congestión y erección al mínimo contacto, así como puntos mamarios dolorosos al tacto.
 
Todas estas alucinantes fantasías formaban parte de la educación moral impartida en los colegios de la primera mitad de nuestro siglo, que, en nuestra Patria, duró hasta el tercer cuarto. La "patología" de la masturbación servía de argumento propagandístico para uso de los buenos padres de familia, y de los santos varones y mujeres que nos educaban en los colegios religiosos de la época.
 
Los pretendidos daños de la masturbación se resumen en uno sólo real: vivirla con ansiedad y sentirse culpable por ello. Tengo un caso de observación personal, muy triste. Carlos, de veintidós años, vino a consultarme porque creía estar perdiendo memoria a causa de su costumbre de masturbarse al menos una vez al día. Se trataba de un chico extremadamente deprimido, obsesivo, en quien la idea de estar demenciándose traspasaba los límites de una preocupación normal y alcanzaba rasgos patológicos.
 
Acudió a mi consulta con un "Diccionario de Medicina", para uso hogareño, en el que la masturbación era definida como "Vicio insano y solitario. Grave perversión que provoca pérdidas de fósforo cerebral y, en consecuencia, la degeneración y la locura". Se trataba de una edición de 1970. No aceptó mis explicaciones ni aceptó su naturaleza depresiva. Se negó a ponerse bajo tratamiento, repitiendo que lo suyo era irrevocable, y que el daño ya estaba hecho. Tiempo después tuve conocimiento de que se había suicidado.
 
¿Existe una frecuencia "normal" para tan extendido quehacer? Cada vez que se efectúan estudios estadísticos sobre estas cosas se llega a conclusiones similares. Por término medio, el 95% de varones mayores de 42 años se han masturbado al menos una vez en su vida. La frecuencia, con variaciones según las edades, oscila entre una y tres veces por semana, aunque puede llegar a ser diaria o más. Para mujeres, el porcentaje es menor, del 60%, y también con similar frecuencia (1 a 3 por semana, pudiendo llegar a ser diaria, o más).
 
Las técnicas de masturbación en varones son principalmente manuales. Las manipulaciones del pene suelen consistir en sacudidas rítmicas, ejercidas con toda la mano, o con dos o tres dedos. Hay quien actúa sobre toda la longitud de la verga, y quien prefiere dedicar sus esfuerzos a la corona del glande. Masters y Johnson describen casos de masturbación con un solo dedo, en varones con prepucios desmedidos (en este caso el dedo se enfunda con el prepucio). Algunos hombres se frotan el pene contra la cama o algún objeto, si bien esto es poco frecuente. Un caso clínico, de observación personal, gustaba de frotársela con una alfombra persa. La "autofelación", consistente en estimularse uno mismo con la boca, solamente está al alcance de contorsionistas de circo o de sujetos con penes gigantescos. En cambio es medio común de masturbación en monos y en algún que otro mamífero salido.
 
En tiendas especializadas existen artilugios mecánicos masturbatorios. Los más, son imitaciones exquisitas de vulvas femeninas, donde no faltan los detalles. Pliegues, pelambre y recovecos son impecables en cuanto a autenticidad, y se acompañan de líquidos lubricantes que aportan también un componente oloroso similar a las mejores vulvas de verdad. Habrá señores que mitigan sus carencias acariciando, besando o empalando tales supletorios mientras piensan en cosas mejores.
 
En mujeres, las técnicas masturbatorias consisten en la estimulación de los elementos de la plataforma orgásmica. Son mucho más frecuentes las estimulaciones externas que las internas. Recordemos que solamente el tercio exterior de la vagina tiene sensibilidad. Las estimulaciones externas pueden ser de diferentes tipos. Los labios mayores gustan de ser apretados entre dos o más dedos, aunque los labios menores y el clítoris son quienes mejor responden a la excitación. Cuando se amasan los labios mayores, la excitación se transmite a lo demás. El clítoris protesta si se le mima de una forma directa, por lo que resulta más gratificante dedicar los afanes a su prepucio. También la estimulación del monte de Venus, presionando hacia abajo, difunde la excitación hacia la receptiva zona clitorídea.
 
Lo más frecuente es la estimulación del clítoris, frotando el dedo medio en el capuchón (o prepucio) del pequeño adminículo. En algunos momentos se alarga la caricia dando toques en los labios menores y entrada de la vagina. Cuando el saludable orgasmo se acerca, se incrementa la presión de la mano sobre los receptivos parajes, y se amplía la caricia en extensión e intensidad hasta que las contracciones musculares y el derrame de placer parten de los genitales y extienden el gozoso calor hacia el resto del cuerpo. Hay mujeres que alcanzan el masturbatorio orgasmo mediante contracciones musculares de los muslos, zona pélvica y tercio exterior de la vagina sin tener que tocarse con la mano. Ello permite acceder a sustantivos placeres, incluso estando de visita. Algunas de ellas logran alcanzarlo sin ningún tipo de movimiento, solamente con pensamientos libidinosos. Un caso de observación personal, una chica de diecinueve años, alcanzaba sabrosos espasmos cada vez que oía por la radio a su cantante favorito.
 
 La masturbación femenina puede ayudarse de artilugios mecánicos, llamados pesarios en la terminología clásica. Los avances del siglo XX han permitido introducir en los pesarios máquinas vibradoras movidas por energía eléctrica. El vibrador es un aparato muy valioso para las féminas proclives a las dificultades orgásmicas.
 
El vibrador, amigo que nunca falla, debe aplicarse sobre el clítoris, y, sin necesidad de frotar (ya vibra él solo) acaba produciendo orgasmo aún a las damas más renuentes. Un detalle: los mejores vibradores son los que se venden en la sección de "menage" de los grandes almacenes, como "aparatos de masaje". Son, por otra parte, fáciles de comprar sin atentar contra la dignidad de las usuarias. Las piezas que venden en los "sex-shops" pueden ser muy atractivas en lo estético, pero suelen ir a pilas, con lo que vibran poco y mal. Es de alabar el realismo en forma de penes plásticos, pero muy bien acabados en cuanto a textura, tacto, apariencia, pelaje y olor. Señoras habrá que sentirán gran remuneración al tener en sus manos (o donde sea) aquel sugerente facsímil. Pero, como vibradores propiamente dichos, no dan la talla. Si empleamos un "aparato de masajes", adaptándole el terminal de dar masajes en el cuello, pocos clítoris se resistirán a su relajante y maliciosa actuación.
 
¿Qué decir de la masturbación femenina con objetos o vegetales? Ya hemos comentado que pocas veces las señoritas insisten en la introducción de sustitutivos del pene por la vía vaginal. Pero es perfectamente posible. Hay mujeres que introducen uno o dos dedos en la vagina mientras, con la otra mano, se frotan el agradecido clítoris. En casos de observación personal he visto desde una niña de catorce años que se solazaba con un bolo de madera extraído de un inocente juego infantil, hasta una religiosa que estrujaba, con reverencia, un crucifijo entre sus monacales ingles. Determinadas frutas y tubérculos resultan impagables, especialmente entre señoras de cierta edad. Uno de mis casos de observación personal, una señora de setenta y siete años, solía explicarme las ventajas que la berenjena acreditaba sobre muchas otras especies botánicas, entre las que solamente salvaba según que magnos ejemplares de boniato (ante el estupor y vergüenza de su hija, que asistía alucinada a las confidencias alimenticias de su anciana madre).
 
¿Se acompaña el orgasmo femenino de emisión líquida? En los opúsculos pornográficos de la época victoriana es muy celebrada la "eyaculación femenina", pero nos tememos que con poco sentido de la realidad. Las glándulas vaginales segregan líquido cuando la mujer empieza a excitarse, y la secreción persiste durante toda la faena. No hay un vertido concreto en el momento orgásmico femenino.
 
El aprendizaje de la masturbación suele hacerse en la etapa adolescente (entre los 12 y los 16 años). Los varones acceden frecuentemente a través de conversaciones con chicos mayores. Las mujeres acceden más por autoexploración, o cuando inician escarceos amorosos y sexuales con sus compañeros de juegos. No es extraño que chicas que nunca habían pensado en masturbarse, y que ni siquiera sabían que eso existía, descubran el arte tras las caricias de sus novietes, y pasen a ejercerlo, por su cuenta, con fervor.
 
Tengo varios casos de observación personal en que el acceso a la masturbación fue provocado en las féminas durante una agresión sexual. Uno de mis casos, Marta, una mujer de más de treinta años que consultaba por dificultad para acceder al orgasmo, había aprendido a masturbarse a los diez años, al haber sido engañada por un adulto, llevada a un quicio oscuro, y acariciada en su vulva. La situación le produjo miedo y vergüenza, pero también placer.
 
Muchas veces olvidamos que el niño es un sujeto con capacidad para sentir placer sexual, y que, incluso sometido a agresiones sexuales, puede tener sensaciones agradables extremadamente conflictivas. Marta, a partir de ahí, se masturbó casi diariamente durante toda su vida. Su fantasía era sentirse querida y besada en la frente por un ser angelical y asexuado, que la arrullaba en una playa serena, mientras ella se masturbaba. Cuando se masturbaba ella sola, alcanzaba orgasmos esplendentes. Pero cuando intentaba relaciones con un hombre, le aparecía un intenso goce que cesaba de forma brusca antes de llegar al orgasmo. Posiblemente como un bloqueo para evitar la "pérdida de control" que, inconscientemente, vivía con culpabilidad desde su primera temprana experiencia.
 
Hay quienes aderezan la masturbación con toques de travestismo o inhalación de sustancias supuestamente excitantes. En estos casos se trata de personas que gustan de combinar diferentes "perversiones", no siempre recomendables desde un punto de vista higiénico.
 
¿Dejan de masturbarse los varones y las mujeres que acceden a la relación de pareja? Pues no necesariamente. En varones casados la masturbación se práctica en un 42% y en mujeres casadas, en un 35%.
 
Las fantasías eróticas que acompañan a la masturbación se presentan en un 64% de las mujeres que se masturban, y en el 99% de hombres que lo hacen. Muchas mujeres prefieren tiernas fantasías sentimentales a las eróticas propiamente dichas.
 
En muchos casos de observación personal, las féminas combinan la masturbación con la lectura de novelas románticas. Las mujeres suelen encontrar estrafalarias las novelas pornográficas que hacen las delicias de sus oponentes masculinos. Una mujer preferirá el erotismo emboscado, hecho de insinuaciones y dobles sentidos, antes que la intemperante descripción, con lujo de detalles en cuanto a tamaños y humedades, de las partes genitales.
 
Pero también hay mujeres, precisamente muchas que en sus vidas públicas aparentan los mayores remilgos, que gustan de proferir interjecciones escabrosas en momentos de excitación. Tales señoras agradecen la lectura de relatos escabrosos con plétora de vocablos tales como "pichula" y "concha", los cuales también exigen a sus parejas en momentos de efusión.
 
Hay una serie de vocablos que se han propuesto como sinónimos de masturbación. Así:"Ipsación" de una palabra latina que significa "uno mismo". "Quiroerastia" de unas palabras griegas que significan amor con la mano. "Onanismo" del personaje bíblico Onan, que "esparcía su semilla por el suelo" (como hacen muchos canarios enjaulados), aunque Onan, al parecer, lo hacía tras el "coitus interruptus". El lenguaje vulgar adopta formas poco elegantes, tales como cascársela, meneársela, hacerse pajas, machacársela, tocar la zambomba, etcétera, todas ellas sexistas pues parecen aludir únicamente a la masturbación en el varón.
 
Artículo recogido de Medicina21.com por el Dr.Romeu 
Escrito por : LUIS ÁVILA VERA 

viernes, 14 de diciembre de 2012

QUIEN TE LASTIMA NO TE AMA


Se ciegan por amor, muchas veces siendo incapaces de ver las fallas de su pareja, justificándole y perdonándole una y otra vez.
 
Pero quien te lastima no te ama. Si un hombre te ama de verdad, no te hará daño alguno.
 
Si te lastima no te aferres a él, reivindica tu derecho a la felicidad, al amor verdadero, y déjale, que quien te daña no sabe valorarte y no te merece.
 
Las rupturas de pareja muy a menudo son inevitables. Unas veces, el amor muere sin razón: simplemente era un viajero que decidió acompañarnos por un tiempo y después de cumplir su labor, se despide de nosotras.
 
Pero en otras oportunidades, el amor no muere, es nuestro amado quien impiadosamente lo asesina con cada grito, indiferencia y acción que nos lastima…
 
El dolor se hospeda en nuestro corazón y con el pasar de los días, el amor agoniza en nuestros brazos sin que nosotras podamos hacer nada por verle respirar de nuevo. Impotentes, nos quedamos en el suelo contemplando lo que alguna vez fue esplendor y hoy nos llena de tristezas, pero después de tantas lágrimas, nuestros ojos por fin se lavan y podemos ver la realidad. Nos decidimos despertar de esa larga pesadilla.
 
A veces se siente que el amor es tan grande que Nuestro amor era tan grande que suelen olvidarse de lo que alguna vez quisieron para ellas mismas. Se acostumbraron a perdonar y justificar todo, pero ahora recién notan todos esos errores que antes, por el encantamiento del amor, minimizaban: sus faltas de atención y detalles, sus malos humores que “descargaba” con ellas, sus silencios, sus palabras necias… En definitiva, él ya no era el hombre del cual se habían enamorado, alguien lo había cambiado sin previo aviso… Ahora, ¿qué pueden hacer? ¿Por qué permanecer al lado de quien nunca amaron? ¿Por qué estar con quien solo les regala decepciones?
 
No se trata de que busquemos culpables por lo que ya pasó. De lo que se trata es de buscar alternativas para sanar un corazón que ha sido desgarrado por la tristeza de un mal amor.
 
No te aferres a un hombre que no existe, no hay segundas oportunidades para un hombre moneda: te muestra una cara para enamorarlas y tenerlas consigo; pero cuando siente que están “seguras” en su vida, les muestra su sello y las convierte en objetos que puede tratar como se le antoje.
 
¡Toda mujer merece más! Y así amen a alguien o lo que algún día fue de él, así tengan ese fuerte sentimiento palpitando en su pecho, no acaben con su dignidad, siempre tienen que sacar esa fuerza interior, decidirse y decirles con total seguridad: “¡Sin ti mi vida es mejor!” No esperen un cambio de quien nunca va a hacerlo. Quienes deben cambiar son ustedes y empezando por sacar de su mundo a quien sólo les ocasiona llanto.
 
El amor verdadero jamás hace daño, ¿por qué crees que esa persona te lastimó? No fue porque te amaba, sino porque nunca lo hizo.
¡Empiecen amándose ustedes mismas
 
Nos pueden hacer daño pero no cuesta trabajo dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso llegando a perdonar a quien nos lastimó.
 
Pero perdonar no quiere decir regresar con quien nos hizo daño. El perdonar significa que ese mal momento ya pasó, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con quien nos hizo sentir mal.
 
¡Cuán inspiradas se tornan esas canciones que casi de rodillas piden perdón por un error que causó una gran herida a un ser que supuestamente se amaba! Nos prometen mil y un cambios, nos dan muchas justificaciones, nos juran reparar el daño…  Pero ya nada es igual, no podemos rebobinar nuestro corazón y borrar aquel episodio de dolor y decepción.
 
Dicen que si no regresas con aquel que te lastimó, entonces es porque no has perdonado, porque aún guardas rencor y por ello no quieres volver al mismo paisaje.
 
Pero ¿a quién se le ocurre que perdonar es sinónimo de sacar un bisturí y volver a poner las cosas donde estaban antes de la herida daño y seguir adorando a quien fue nuestro verdugo?
 
Perdonar no es sinónimo de regresar, el perdonar lejos de las telenovelas historias que afirman en el inconsciente colectivo esa creencia de que tras los peores atropellos llega la felicidad, no involucra acabar con nuestra dignidad y autoestima, el perdonar significa un desapego del pasado y sus dificultades, un reconocimiento al camino que  tenemos enfrente en lugar de revolcarnos en nuestras tristezas.
 
Perdonar es un acto de altruismo, pero no siempre viene acompañado de reincidencia. Nuestras ex-parejas pueden llegar a creer que si no regresamos con ellas es simplemente porque queremos humillarles, porque antes de regresar con ellos queremos que nos rueguen y nos imploren por amor.
 
Pero la verdad es que nosotras sabemos qué es lo que significa humillarse por un traguito de amor, nosotras sabemos la tristeza que se siente ver el cómo las personas que amamos se alejan de nuestra  alma sin remedio alguno, razón por la cual no le deseamos el mismo mal ni siquiera a quien nos hizo sufrir.
 
Quienes nos tuvieron un día a su lado compartiendo el azul del cielo, deben saber que nosotras les agradecemos por los aprendizajes que con sonrisas o lágrimas obtuvimos de ellos, que gracias a su presencia le encontramos un nuevo sentido a nuestras vidas, que sabemos que se han arrepentido por las heridas que nos ocasionaron, pero que también sabemos que no les podremos volver a mirar con los mismos ojos, no porque les tengamos algún resentimiento, sino porque nuestros sentimientos han cambiado y nos hemos dado cuenta de que ninguno de los dos hubiese sido feliz en una relación que adolecía de correspondencia.
 
Nosotras deseamos ser felices a plenitud y quien nos hirió ya no está en nuestros planes, no por obstinación sino por sensatez. Aceptamos que como seres humanas tenemos debilidades y que no en todas las oportunidades tenemos plena conciencia de las consecuencias que nuestros actos pueden traer, pero a pesar del arrepentimiento, nuestro corazón ya se partió en incontables pedacitos y debemos lidiar con ello. La constancia a veces no es una virtud, por ello debemos ser muy claras con nuestras ex-parejas y decirles:
 
“Yo te perdono, pero no puedo regresar contigo. El dolor fue la luz que iluminó mi vida y me  hizo darme cuenta que no hubiese podido compartir contigo un “para siempre”. Eternas gracias te doy por lo bueno y lo malo, por lo bello y lo difícil… Perdonarte no ha sido sencillo, todos los días, antes de dormir, entre lágrimas y sollozos le rogaba al cielo para que mi corazón no odiara a quien un día amó con tanta fuerza, supongo que la repetición hizo que se solidificara mi deseo y hoy te digo que no te amo y no deseo regresar contigo, no para humillarte, sino para que conozcas la verdad de mi alma.”
 
Depende de nuestra lucidez alejarnos a tiempo. Nos quedaremos con todo lo bonito que nos regalaron y quemaremos todo lo que nos hizo daño y ahora le hace daño a quien no nos valoró. No podemos rechazar la oportunidad de construir una nueva vida lejos de quien nos hizo vivir dentro de la tormenta.
 
No se trata de desearle el mal a nadie, pero quien hace daño no puede pretender que todo le sea favorable, porque cada quien recibe lo que ha forjado, tú solo debes dedicarte a recomponer los sentimientos que un día se rompieron. 
Escrito por : SANDRA HUAMANCHUMO