domingo, 30 de diciembre de 2012

LA FILOSOFIA DE LA RESIGNACION DERROTISTA


PENSAMIENTO TIPO – SIEMPRE: se sustenta en la Creencia: “estado de cosas actual ya esta establecido y es incambiable”, Creen que el cambio esta mas allá de su poder.
 
Creen erróneamente que es inútil intentar algún cambio,  se utiliza la palabra siempre para defendernos o excusarnos por nuestra actitud hacia el cambio o para explicar  un fracaso.
 
AL UTILIZAR LA PALABRA SIEMPRE, estamos diciendo que no tenemos control sobre las cosas y situaciones que nosotros creemos ha sido y que siempre serán de una cierta manera y para darnos razones para evadir nuestra poca disposición para luchar por promover cambios.Nos decimos que no-podemos cuando lo que debemos decir es que no-queremos.
 
Seligman: menciona que “Cuando las personas ya no pueden controlar ciertas situaciones experimentan un estado de desesperanza”.
No inician ninguna conducta que podría ayudarles a volver a ganar control de las situaciones.
 
La persona se vuelve pasiva, aceptan las amenazas y castigos físicos y psicológicos adoptando: la filosofía de la resignación derrotista.
 
Aceptan las circunstancias negativas de su vida con pasividad, asumiendo que su situación siempre ha existido y existirá como es el presente sin embargo “Con esfuerzo sincero y planificación racional podemos iniciar la acción y los cambios de situaciones para mejorar”.
 
Las conductas, actitudes y sentimientos de desesperanza son como mitos o creencias irracionales que nos impiden progresar y crecer como seres humanos y nos impiden solucionar problemas y situaciones en forma efectiva racional y como personas adultas.
 
Estas creencias perpetúan nuestra situación al sabotear nuestros intentos de cambio y acción positiva.
 
MITOS
“Lo que dice la profesora no me da la seguridad de que las cosas cambien”: cada quien cosecha lo que siembra, una participación desanimada resultara en un éxito mediocre.
 
“Yo se que esto no va a funcionar”: Profecías autorealizantes. Si Ud. Cree que su meta es inalcanzable, ella lo será. Hay que poner esfuerzo sincero para obtener la evidencia de los resultados positivos. No gaste 90% en hacer algo respecto de sus problemas. Recuerde que la actitud “esto va a funcionar conmigo” también puede ser una profecía auto-realizante.
 
Las mejoras llegan con la práctica, el cometer errores es natural al iniciar la destreza de tomar decisiones y resolver problemas racional y eficazmente.
 
Hay personas que han estado en terapias, asociaciones, institutos, han leído muchos libros de auto-ayuda, etc. Pero el cambio no es mágico, debemos poner el esfuerzo necesario hasta producir los cambios.
 
El hacer, el desear, cuando hacemos estamos activos, cuando deseamos somos pasivos. Es fácil desear, más efectivo hacer. No desee mejorar sus situaciones problemáticas o incomodas, empiece a planificar metódicamente las mejores alternativas de acción y actué inmediatamente.
 
La “cura” y/o la inmunización contra la desesperanza según Seligman es:
Iniciar conductas de éxito para que se de cuenta que el iniciar la acción tiene resultado en “cambiar las circunstancias”
Iniciar acciones en forma planificada y/o racional para maximizar las oportunidades de éxito proveen alivio contra la desesperanza. Una vez que comencemos a actuar y a tener éxitos iniciales aunque modestos, nos crearan la expectativa de que debemos asumir conductas de esperanza aún frente al fracaso.
 
Empezar actuar de inmediato: Producir alternativas racionales a través del proceso de toma de decisiones y practicarlas a la mayor brevedad con actitud optimista.
 
El solo hecho de iniciar acción es “curativo” para empezar a desechar la apatía y la resignación derrotista que produce la desesperanza.
 
Comenzar con problemas o situaciones de menor importancia: donde el éxito sea más seguro. Lo que permitirá edificar la confianza necesaria para enfrentar las situaciones más problemáticas.
 
DESESPERANZA VS AUTOAFIRMACION: “Destreza que busca mantener o aumentar el éxito en situaciones interpersonales a través de la expresión de sentimientos, deseos o necesidades aun cuando esa expresión podría conllevar el riesgo de fracasar”
La carencia de asertividad es equivalente a estar desesperanzado. 
Escrito por : DANIEL QUEZADA REBAZA

sábado, 29 de diciembre de 2012

¡A REÍRSE MÁS!


Al despertar, estírese bien. Antes de pararse de la cama, respire, abra los brazos todo lo que pueda y comience a reírse…¡jajajajaja!; Hágalo por 15 minutos. ¿Cómo se siente? Mejor ¿Verdad? No es ninguna locura!
 
La “RISA” es la medicina más BARATA que existe en el mundo, y sería conveniente que psicólogos, psiquiatras, médicos, enfermeras, trabajadores sociales y odontólogos, "tuvieran la capacidad de transmitir ese elemento, primordial para la salud pública.
 
Cuando una persona ríe, es menos proclive a enfermedades físicas y psicológicas; en tanto, los pacientes bajo tratamiento de risoterapia pueden reducir, hasta en un 60 por ciento, el tiempo de recuperación.
 
Si reímos las tres sustancias químicas del estrés disminuyen: el cortisol, en un 39 por ciento; la adrenalina, hasta en un 70 por ciento, y el dopac, en 38 por ciento.
 
Fisiológicamente, provoca que el cerebro produzca betaendorfinas, morfinas naturales del organismo que relajan, combaten la depresión, tranquilizan, disminuyen el dolor y estimulan el sistema inmunológico.
 
La risa es, en esencia, festiva; quien no la cultiva de manera cotidiana y ordinaria, pierde la esencia misma de la vida: la capacidad de disfrutarla.
 
BENEFICIOS:
  • Los efectos en nuestra mente:
Elimina el stress: Al producir endorfinas y adrenalina que elevan el tono vital y nos hacen sentir más despiertos.  
Alivia la depresión: Estamos más receptivos y vemos el lado positivo de las cosas.  
Exteriorización: A través de la risa exteriorizamos emociones y sentimientos.  
  • La risa y sus efectos en nuestro cuerpo:
Ejercicio: Con cada carcajada movemos unos 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa. 
Limpieza: Se lubrican y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído. 
Oxigenación: Entra el doble de aire en los pulmones. 
Analgésico: Se liberan endorfinas. Por eso, cinco o seis minutos de risa continua actúan como un analgésico. 
Rejuvenecedora: Rejuvenece al estirar y estimular los músculos de la cara. 
Previene el infarto: Fortalece el corazón y los pulmones. 
Mejora el sueño: Generan una sana fatiga que elimina el insomnio.
 
TOMA NOTA:
  • La risa como fuente de salud se menciona en la Biblia, donde es posible leer: “Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”.
  • La filosofía china del tao también practica la risa. Un viejo consejo chino dice que para estar sano hay que reír treinta veces al día, y al respecto los expertos afirman que con tres veces al día es suficiente siempre y cuando sea por más de un minuto cada una.
  • En la India, se fomenta la meditación de la rosa mística que consiste en nueve días con tres horas diarias de risa.
  •  Cierta escuela budista enseña técnicas para caminar sonriendo y dice que se trata de algo tan beneficioso como la meditación.
  • Algunos libros hindúes hablan de la meditación con risa porque es una técnica basada en mundo interior, es un medio para conocerse internamente y que ayuda a estar más consciente del mundo.
  • Hay una creencia hindú que asegura que una hora de risa tiene efectos más beneficiosos para el cuerpo que cuatro horas de yoga.
  • Los Jasidim eran unos maestros religiosos que entendían que la religión no podía ser algo triste y por eso le inyectaron buen humor a la vida, bailes y canciones a los ritos religiosos.
  • Los pueblos más perseguidos tienen un sentido del humor muy desarrollado, y ese es el caso del pueblo judío.
  • Los enfermos de sida o de cáncer tienen una mayor resistencia a la enfermedad cuanto mejor es su estado anímico. Por esta razón, en Canadá, específicamente en Ottawa, los atienden con sesiones de risoterapia.
  • Organizaciones como Médicos sin Fronteras y Payasos sin Fronteras han hecho de la risa una forma de trabajar con personas que han perdido la sonrisa. La utilizan como terapia para superar algunos problemas de tipo psicológico o de otra naturaleza.
  • El psiquiatra William Fry, quien ha estudiado los efectos de la risa por más de 25 años; asegura que tres minutos de risa intensa equivalen en salud  a cerca de diez minutos de remar enérgicamente. Asimismo se dice que un minuto de risa diario equivale a 45 minutos de relajación.
Como observaras la risa es una de las emociones más lindas de compartir con otros. Creemos que no todo en la vida es trabajo, dinero y preocupaciones; también debe haber momentos de diversión y risas necesarios para sentirnos sanos, felices y que nos den la fuerza para continuar con las labores cotidianas.
 
El sonido de la risa no distingue razas, religiones, culturas ni idiomas. Tú puedes contagiar la risa a cualquier persona que quieras, y ellos a ti.
 
¡¡¡Aprovecha la energía positiva de la risa para lograr tus propósitos en la vida!!!    
Escrito por : FLOR SEGA ZAMBRANO

viernes, 28 de diciembre de 2012

LA TIRANÍA DEL EGOCENTRISMO


En psicología, egocentrismo es la característica que define a una persona que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás.
 
El término deriva del latín ego, que significa "yo".
 
Si tanto daño nos hacen los conflictos emocionales, ¿Por que criticamos y juzgamos a los demás? ¿Por que nos peleamos tan a menudo? ¿Por qué odiamos a otras personas? Y en definitiva, ¿por que tenemos enemigos? La cierto es que llevamos a cabo todas estas conductas tan destructivas porque carecemos de la comprensión y el entrenamiento necesarios para relacionarnos de forma mas eficiente con la gente que nos rodea.
 
Prueba de ello es que solemos creer que los demás pueden herirnos emocionalmente si dicen o hacen cosas con las que no estamos de acuerdo. Pero eso no es del todo cierto. La causa de nuestro sufrimiento emocional no esta fuera, sino dentro: es nuestra reacción a lo que los demás dicen o hacen. Y esta reactividad se desencadena como consecuencia de ver e interpretar lo que nos sucede de forma egocéntrica. Es decir, queriendo que los demás se amolden a nuestros deseos, necesidades y expectativas. A este egocentrismo también se le conoce como "encarcelamiento psicológico" y es la causa última de todo nuestro malestar. Además, debido ala reactividad y la negatividad creada por nuestras interpretaciones egocéntricas, vamos dañando nuestro interior con interpretaciones quizás equivocadas. Y eso nos sumerge en un circulo vicioso, cuanto mas egocéntricos somos, mas tristeza, ira y miedo albergamos en nuestro interior. Y a su vez, todas estas emociones negativas alimentan nuestro egocentrismo.
 
Dicho de otra manera: nuestro estado de ánimo condiciona la percepción que tenemos de lo que nos pasa, y esta interpretaci6n subjetiva de nuestras circunstancias condiciona nuestro estado de ánimo. Por eso llega un punto en que nuestro malestar nos impide literalmente establecer relaciones pacificas y armoniosas con los demás.
 
''Ámame cuando menos lo merezca porque es cuando mas lo necesito" (proverbio chino)
 
Para mejorar nuestras relaciones con los demás, primero hemos de hacer las paces con el único enemigo que hemos tenido, que tenemos y que podemos seguir teniendo a lo largo de nuestra vida. Y para conocerlo basta con que nos miremos en el espejo. Al tomar consciencia de que somos cocreadores de lo que sentimos y experimentamos en nuestro interior, empezamos a asumir la responsabilidad de sanar las heridas emocionales causadas por nuestras interpretaciones y reacciones egocéntricas.
 
A lo largo de este proceso de autoconocimiento y desarrollo personal, nos damos cuenta que somos esclavos de nuestra reactividad no somos dueños de nuestra actitud ni tampoco lo somos de nuestra conducta. Lo que si abunda es la ignorancia de no saber quienes somos y la inconsciencia de no querer saberlo.
 
Muchas veces los individuos egocéntricos se convierten en victimas, creyendo que pueden manipular a sus parejas, amigos o familia solo viendo sus intereses y buscando satisfacer sus anhelos.
 
 Y lo cierto es que cuanto mas egocéntricos somos, mas sufrirnos. Y que cuanto mas sufrimos, más problemas y conflictos tenemos con los demás. Para arrancar de raíz nuestros conflictos, emocionales hemos de aprender a aceptamos a nosotros mismos tal como somos. Al disolver a nuestro enemigo interno por medio de la comprensión y el amor, dejamos de proyectar nuestra oscuridad hacia el exterior. Ya no necesitamos falsos enemigos con los que luchar y a los que culpar de nuestro malestar. Cuando conectamos con nuestro bienestar interno, empezamos a interpretar lo que nos sucede con más objetividad y a ver a los demás con más neutralidad. Cuando logramos apaciguar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, comprendemos que lo que sucede es lo que es y lo que hacemos con ello es lo que somos.
 
"No vemos el mundo como es, sino como somos nosotros” Mahoma. 
Escrito por : GIOVANNA VALLEJOS FLORES 

jueves, 27 de diciembre de 2012

SER VALIENTE


Ser valiente es, principalmente, querer conocerse bien uno mismo para poder enfrentar los miedos o lo repetitivo de nuestras vidas; para poder encontrar qué nos daña y modificarlo si es posible. Y siempre es posible. Porque atascarse en la conformidad y en la resignación con el carácter de uno para repetir en círculos historias de vida no es más que amoldamiento y sumisión, y eso, desde luego, no es ser valiente.
 
Ser valiente es, para mí, reconocer que uno se equivoca, que uno comete errores, que uno falla. Enfrentarse a los fallos propios (y a los ajenos) y extraer conclusiones, disculparse ante quien haya sido afectado por ellos y procurar enmendar los resultados de nuestros yerros es una muestra de valentía de la que no todos pueden presumir.
 
Ser valiente es creer que uno es cobarde y, sin embargo, no desfallecer en la lucha cotidiana y enfrentarse a nuestros miedos, a nuestras heridas mal cicatrizadas, a nuestras dudas para seguir adelante.
 
Algunos creen que ser valiente es escoger el camino difícil. En ocasiones, la valentía viene dada precisamente por la capacidad de seguir en el sendero por el que vamos, sabiendo que sólo se puede caminar hacia adelante, que no es posible la vuelta atrás y que cualquier encrucijada no va a llevarnos antes a donde queremos llegar. Pero, puesto que en realidad tantos obstáculos inesperados podemos encontrarnos en el camino que creemos seguro, ¿no es ser valiente seguir en él y descubrir lo que nos ofrece? En otras, sí, debemos dar un giro, frenar y decidir si seguir el viaje por esta ruta o escoger otra que no sabemos dónde acaba. Ser valiente es, entonces, ser lo suficientemente perspicaz como para saber escoger la opción correcta; y si fallamos, volvemos al punto anterior, el de subsanar los errores.
 
Ser valiente no es meter la mano en la boca del león, sino ser capaz de hacer oídos sordos a los imprudentes que nos incitan a que lo hagamos, que nos espolean e intentan manejarnos a su antojo. Decir que no es mucho más valiente que decir que sí tantas veces.
 
Ser valiente es, creo, vivir la vida tomando decisiones de las que uno puede arrepentirse pero no lamentarse cuando lleguen los resultados; vivir con las cicatrices y las huellas que dejan los golpes; enfrentarse a cada nuevo día con nuevas esperanzas, aun cuando hubiese pocos motivos para ellos; levantarse tras cada caída, sacudirse el polvo de los pantalones y seguir caminando. Ser valiente no es no quejarse cuando haya motivos, sino hacerlo buscando soluciones. Ser valiente no es guardarse para uno su dolor si tiene quien le ayude a compartirlo, sino ser capaz de aceptar el abrazo y el afecto de quienes le quieren. Ser valiente es ser, a veces, orgulloso, y estar orgulloso de uno mismo. Ser valiente es vivir la vida mirándola de frente, enfrentándose a ella o dejándose mecer por ella en función de nuestras propias necesidades; conocer cuáles son, claro, y tomar decisiones arriesgadas. Ser valiente es, en fin, vivir. 
Escrito por : MILAGROS BAZÁN LÉVANO 

domingo, 23 de diciembre de 2012

LA DESESPERANZA APRENDIDA Y LA FUERZA DEL OPTIMISMO


A mediados de la década de los ochenta unos experimentos con conejillos de Indias y perros hicieron otros aportes interesantes al estudio del optimismo, al demostrar la relación entre el sentido de controlar la suerte en circunstancias adversas y la esperanza.Richard Morris, profesor de Neurociencia de la Universidad de Edimburgo, interesado en la memoria de los roedores, llevó a cabo en su laboratorio un experimento que constaba de dos pruebas consecutivas.Previamente había escogido al azar dos docenas de conejillos de Indias o "cobayas".
 
En la primera pruebaintrodujo a la mitad en un estanque de agua enturbiada con un poco de leche, para que no vieran unoscuantos montículos que había colocado en el fondo.
 
Estos eran los cobayas "con suerte", porque mientras braceaban para flotar se podían apoyar y descansartemporalmente en los promontorios ocultos en el fondo del estanque, antes de proseguir su marcha en buscade una salida.
 
A la otra docena de cobayas los metió en un estanque similar pero sin los montículos. Estos conejillos"desafortunados" no tenían más remedio que nadar sin descanso para no ahogarse.Después de un buen rato, Morris sacó a todos los exhaustos animalitos del agua para que se recuperaran y después les hizo la segunda prueba: El investigador echó a los 24 cobayas en el estanque que no teníamontículos en el fondo.
 
Mientras los cobayas del grupo "con suerte", a los que en el primer experimento les había tocado el estanquecon montículos para apoyarse, nadaban a un ritmo tranquilo, al grupo de cobayas "desafortunados"chapoteaba desesperadamente sin rumbo. Justo antes de ahogarse, Morris los rescató uno a uno y los devolvió a sus jaulas, extenuados yprobablemente sorprendidos de estar vivos.
 
Cuando el investigador calculó los minutos que los cobayas se habían mantenido a flote, descubrió que loscobayas "con suerte" habían nadado más del doble del tiempo que los "desafortunados".Su conclusión fue que los cobayas "con suerte" nadaron más tranquilos y durante más tiempo porquerecordaban los invisibles montículos salvadores de la primera prueba, lo que los motivaba a buscarlas con la"esperanza" de encontrarlas.
 
Por el contrario, los cobayas que durante la primera prueba no habían encontrado apoyo alguno, teníanmenos motivación para nadar y hasta para sobrevivir. Mientras tanto, en un laboratorio de la Universidad de Pensilvania, el profesor Martin Seligman estudiaba conun método parecido el comportamiento de perros que habían sido expuestos a diversas situacionesestresantes.Seligman formó dos grupos de canes elegidos al azar.
 
Metió al primer grupo en una jaula de metal en la quelos animales recibían molestas descargas eléctricas cada pocos segundos. Hiciesen lo que hiciesen, lospobres perros no podían escapar. Al otro grupo los introdujo en una jaula igualmente electrificada, pero de la que los perros escapabanempujando con el morro un panel que tenían enfrente.
 
En un segundo experimento Seligman puso a todos los perros en una jaula electrificada de la que podíansalir saltando una pequeña pared.Mientras que el grupo de canes que en la primera prueba había logrado controlar los calambres se liberabaen pocos segundos, los otros perros permanecieron inertes y no hacían esfuerzo alguno por huir de latortura. Seligman calificó de "indefensión" la reacción de estos perros pasivos y sufridores, y pensó que los animaleshabían aprendido en el primer experimento a sentirse indefensos.
 
En consecuencia, en situacionesposteriores de adversidad no consideraban la posibilidad de controlar su suerte.En cierta manera, se habían convertido en perros desesperanzados, "recordaban lo ocurrido en la primeraprueba y daban por hecho que sus respuestas no servirían para nada, por lo que ¿para qué intentarlo?",especuló Seligman.
 
El investigador también observó que estos canes "pesimistas" con el tiempo también sufrían másenfermedades físicas y morían antes que los perros que no habían experimentado la situación deindefensión.
 
En poco tiempo, diversos científicos de Europa y USA lograron demostrar que el fenómeno de "indefensiónaprendida" también se podía producir artificialmente en las personas. Por ejemplo, estudiantes universitarios a quienes se les pedía que resolvieran problemas que, sin ellossaberlo, no tenían solución, mostraban en exámenes posteriores menos interés en resolver problemassolubles que los compañeros que no habían participado en la frustrante experiencia anterior.
 
Hoy está comprobado que las personas que disfrutan de un razonable sentido de control sobre suscircunstancias, y consideran que ocupan "el asiento del conductor" en sus vidas, se enfrentan máspositivamente a los problemas que quienes piensan que no controlan sus decisiones o que estas no cuentan.La psiquiatra de la Universidad de Columbia, Susan Vaughan, basándose en numerosos casos clínicos,concluyó que las personas que se imaginan que tienen control atenuan mejor sus emociones negativas,incluso en situaciones de intensa ansiedad.
 
En un curioso experimento realizado por William Sanderson, psicólogo de la Universidad de Rutgers, 20enfermos de ataque de pánico se prestaron voluntariamente a respirar aire contaminado con dióxido decarbono (un gas que provoca los síntomas de pánico).Antes de comenzar el experimento, a la mitad de los participantes Sanderson les hizo creer (falsamente) queactivando una pequeña llave podrían controlar en todo momento la cantidad de gas tóxico que aspiraban.
 
Ala otra mitad de voluntarios se les advirtió de que no tendrían control sobre la composición del aire.Al final de la prueba, aunque ambos grupos habían inhalado la misma proporción de dióxido de carbono, sóloel 20% de los pacientes que imaginaban que tenían control sufrieron ataques de pánico. El 80% de los quepensaban que no controlaban el aire que respiraban experimentaron ataques.
 
El sentimiento persistente de indefensión en situaciones de adversidad socava la esperanza, ensombrece la perspectiva de la vida y daña el optimismo de la vida. Y para el que no siente esperanza no es posible que vea las oportunidades y posibilidades de cambio, aunque las tenga enfrente.   
Publicado por : OSCAR MIRANDA 

sábado, 22 de diciembre de 2012

TE PERDONO, PERO NO QUIERO REGRESAR A TU LADO


Nos pueden hacer daño pero no cuesta trabajo dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso llegando a perdonar a quien nos lastimó.
 
Pero perdonar no quiere decir regresar con quien nos hizo daño. El perdonar significa que ese mal momento ya pasó, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con quien nos hizo sentir mal.
 
¡Cuán inspiradas se tornan esas canciones que casi de rodillas piden perdón por un error que causó una gran herida a un ser que supuestamente se amaba! Nos prometen mil y un cambios, nos dan muchas justificaciones, nos juran reparar el daño…  Pero ya nada es igual, no podemos rebobinar nuestro corazón y borrar aquel episodio de dolor y decepción.
 
Dicen que si no regresas con aquel que te lastimó, entonces es porque no has perdonado, porque aún guardas rencor y por ello no quieres volver al mismo paisaje.
 
Pero ¿a quién se le ocurre que perdonar es sinónimo de sacar un bisturí y volver a poner las cosas donde estaban antes de la herida daño y seguir adorando a quien fue nuestro verdugo?
 
Perdonar no es sinónimo de regresar, el perdonar lejos de las telenovelas historias que afirman en el inconsciente colectivo esa creencia de que tras los peores atropellos llega la felicidad, no involucra acabar con nuestra dignidad y autoestima, el perdonar significa un desapego del pasado y sus dificultades, un reconocimiento al camino que  tenemos enfrente en lugar de revolcarnos en nuestras tristezas.
 
Perdonar es un acto de altruismo, pero no siempre viene acompañado de reincidencia. Nuestras ex-parejas pueden llegar a creer que si no regresamos con ellas es simplemente porque queremos humillarles, porque antes de regresar con ellos queremos que nos rueguen y nos imploren por amor.
 
Pero la verdad es que nosotras sabemos qué es lo que significa humillarse por un traguito de amor, nosotras sabemos la tristeza que se siente ver el cómo las personas que amamos se alejan de nuestra  alma sin remedio alguno, razón por la cual no le deseamos el mismo mal ni siquiera a quien nos hizo sufrir.
 
Quienes nos tuvieron un día a su lado compartiendo el azul del cielo, deben saber que nosotras les agradecemos por los aprendizajes que con sonrisas o lágrimas obtuvimos de ellos, que gracias a su presencia le encontramos un nuevo sentido a nuestras vidas, que sabemos que se han arrepentido por las heridas que nos ocasionaron, pero que también sabemos que no les podremos volver a mirar con los mismos ojos, no porque les tengamos algún resentimiento, sino porque nuestros sentimientos han cambiado y nos hemos dado cuenta de que ninguno de los dos hubiese sido feliz en una relación que adolecía de correspondencia.
 
Nosotras deseamos ser felices a plenitud y quien nos hirió ya no está en nuestros planes, no por obstinación sino por sensatez. Aceptamos que como seres humanas tenemos debilidades y que no en todas las oportunidades tenemos plena conciencia de las consecuencias que nuestros actos pueden traer, pero a pesar del arrepentimiento, nuestro corazón ya se partió en incontables pedacitos y debemos lidiar con ello. La constancia a veces no es una virtud, por ello debemos ser muy claras con nuestras ex-parejas y decirles:
 
“Yo te perdono, pero no puedo regresar contigo. El dolor fue la luz que iluminó mi vida y me  hizo darme cuenta que no hubiese podido compartir contigo un “para siempre”. Eternas gracias te doy por lo bueno y lo malo, por lo bello y lo difícil… Perdonarte no ha sido sencillo, todos los días, antes de dormir, entre lágrimas y sollozos le rogaba al cielo para que mi corazón no odiara a quien un día amó con tanta fuerza, supongo que la repetición hizo que se solidificara mi deseo y hoy te digo que no te amo y no deseo regresar contigo, no para humillarte, sino para que conozcas la verdad de mi alma.”
 
Depende de nuestra lucidez alejarnos a tiempo. Nos quedaremos con todo lo bonito que nos regalaron y quemaremos todo lo que nos hizo daño y ahora le hace daño a quien no nos valoró. No podemos rechazar la oportunidad de construir una nueva vida lejos de quien nos hizo vivir dentro de la tormenta.
 
No se trata de desearle el mal a nadie, pero quien hace daño no puede pretender que todo le sea favorable, porque cada quien recibe lo que ha forjado, tú solo debes dedicarte a recomponer los sentimientos que un día se rompieron. 
Publicado por : SANDRA HUAMANCHUMO

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿PSICOTERAPIA O ANTIDEPRESIVOS? LA VERDAD SOBRE LOS FÁRMACOS


Irving Kirsch y su equipo de investigación, al queInfocop tuvo la ocasión de entrevistar hace un par de años (ver entrevista aquí), han sido los artífices de una prometedora y provocadora línea de investigación que ha puesto en tela de juicio la eficacia de los antidepresivos y que ha revolucionado la interpretación de los resultados de la literatura científica en depresión, cuestionando seriamente los modelos de enfermedad mental y la práctica médica habitual, basada exclusivamente en la intervención farmacológica para este tipo de pacientes.
Irving Kirsch en su libro; The Emperor’s New Drugs: Exploding the Antidepressant Myth (Los fármacos nuevos del emperador: destruyendo del mito de los antidepresivos), describe sus quince años de investigación a través de los que ha tratado de responder a una cuestión fundamental: si los antidepresivos realmente funcionan.
 
Su línea de investigación se centró inicialmente en el análisis del efecto de los placebos. Tras revisar, en 1995, 38 ensayos clínicos publicados en revistas científicas, donde se comparaba el efecto de los antidepresivos frente a placebos o el efecto de la psicoterapia frente a la ausencia de tratamiento en la depresión, sus resultados mostraron una mejoría de todos los pacientes, incluso en aquellos casos en los que no habían recibido ningún tipo de intervención. No obstante, encontró que los placebos resultaron ser tres veces más eficaces que la ausencia de tratamiento, cuestión que no le sorprendió especialmente. Lo que sí captó su interés fue el hecho de que los antidepresivos "sólo eran un poco mejores" que los placebos, que alcanzaban un nivel de eficacia del 75%. A partir de ahí, Kirsch comenzó su línea de investigación, para hacerla más robusta, completa y estandarizada, incluyendo los ensayos controlados que las compañías farmacéuticas (que son las que patrocinan este tipo de estudios sobre eficacia de los psicofármacos) no llegaban a publicar, a los que accedió gracias a la Ley de Libertad de Información que impera en el Reino Unido. De esta manera, consiguió acceder a los datos de un total de 46 estudios controlados, lo que demostró que el nivel de eficacia de los placebos era todavía superior con relación al primer hallazgo: los placebos alcanzaron un nivel de eficacia del 82% respecto a los antidepresivos en el tratamiento de la depresión, diferencia que no era clínicamente significativa.
 
A partir de aquí Kirsch intentó buscar una explicación a estos sorprendentes resultados, con el objetivo de investigar si esta pequeña diferencia observada en la eficacia del antidepresivo frente al placebo era atribuíble a un efecto real del fármaco o a la presencia de otro tipo de factores que estuvieran sesgando los resultados.
 
Por este motivo, Kirsch se preguntó si la metodología de doble-ciego, utilizada habitualmente en los ensayos clínicos controlados donde se evalúa la eficacia de los fármacos, estaba sujeta a algún tipo de error. A este respecto, y como inciso, conviene explicar que según el método de "doble-ciego" ni los participantes ni los investigadores o médicos que están administrando el tratamiento, saben quién está recibiendo el psicofármaco (grupo experimental) y quién el placebo (grupo control). Solamente después de haberse registrado (y en algunos casos, analizado) todos los datos, los investigadores conocen qué individuos pertenecen a cada grupo.
 
Su equipo de investigación descubrió además otro llamativo resultado: todos los fármacos empleados, tanto los antidepresivos (cuya acción radica en aumentar el nivel de serotonina), como aquellos fármacos que producen un efecto contrario (es decir, disminuyen el nivel de serotonina) o los que no tienen ningún efecto sobre este neurotransmisor cerebral producían mejoras en la depresión, es decir, tanto los antidepresivos como la hormona tiroidea sintética, los opiáceos, los sedantes, los estimulantes o los remedios herbales eran eficaces en el tratamiento de la depresión.
La explicación de estos resultados no podía ser atribuíble a un efecto diferencial de la acción de los antidepresivos, sino a alguna otra caracterísca compartida por todas estas sustancias. Tal y como señala Kirsch, esa característica común es que todos estos agentesproducen efectos secundarios (boca seca, taquicardias, etc.), lo que sirve de confirmación al paciente de que está recibiendo el "verdadero tratamiento" y no un placebo y, por lo tanto, le hace más propenso a informar de mejorías en sus síntomas de depresión. En otras palabras, el descenso en los niveles de depresión no se puede atribuir tanto al componente químico del fármaco, como al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz.
 
Bajo esta premisa, Kirsch explica de la siguiente manera el hecho de que los antidepresivos parezcan funcionar mejor en los pacientes con depresión severa: en estos casos, al requerirse una mayor dosis de fármaco, los efectos secundarios también son más notables y, por tanto, hacen creer al participante con más seguridad que pertenece al grupo experimental y no al placebo.
 
Para poner a prueba su hipótesis de que los efectos secundarios estaban sesgando las respuestas de los participantes, Kirsch emprendió una investigación novedosa empleando, en vez de los habituales placebos, lo que se denominan placebos "activos" (es decir, placebos que producen efectos secundarios), como la atropina, que produce un efecto de boca seca. En los ensayos con atropina como placebo realizados por Kirsch, no se observaron diferencias significativas entre los antidepresivos y el placebo activo, es decir, todos los participantes manifestaron algún efecto secundario de uno u otro tipo y todos informaron del mismo nivel de mejoría. Tampoco se observó una curva dosis-respuesta, es decir, que las dosis más altas no funcionaban mejor que las bajas, lo que pone de manifiesto que es extremadamente poco probable que los antidepresivos estén "funcionando" y sean realmente eficaces. Según Kirsch: "Esto lleva a la conclusión de que la diferencia, relativamente pequeña, observada entre los antidepresivos y los placebos no puede ser un efecto del fármaco real. Por el contrario, podría ser un efecto producido por el hecho de que algunos pacientes han llegado a darse cuenta de que se les administró el "verdadero" tratamiento. Si es así, no hay ningún efecto real atribuible a ninguno de los fármacos antidepresivos. En lugar de comparar placebos con tratamientos, lo que se ha estado comparando en esos estudios doble-ciego han sido placebos normales con placebos extra-fuertes". Para Kirsch, por tanto, los antidepresivos no son más que otro tipo de placebos, con efectos secundarios más notables.
 
Su revolucionaria conclusión, en contra de la opinión médica extendida, pone en entredicho la práctica habitual de la psiquiatría. Los psiquiatras que basan su actuación en la administración de fármacos –que son la mayoría- y los pacientes que los consumen, podrían asegurar que saben por su propia experiencia que los antidepresivos funcionan. Sin embargo, tal y como señala Marcia Angell1, en el artículo de revisión de la obra de este investigador: "las anécdotas personales son formas traicioneras de evaluar los tratamientos médicos, ya que están sujetas al sesgo: pueden proporcionar hipótesis a analizar, pero no pueden demostrarlas. Por ello, en la mitad del siglo pasado, se desarrollaron los ensayos clínicos controlados aleatorizados de doble-ciego, que han constituído un importante avance para la ciencia médica. Anécdotas sobre los beneficios de las sanguijuelas o de la sobredosis de vitamina C, o cualquier otro remedio popular, no hubieran podido superar la prueba de un ensayo clínico bien controlado. Kirsch es un defensor fiel del método científico y su voz, por tanto, aporta una objetividad bienvenida a un tema tan a menudo influido por las anécdotas, las emociones o el propio interés".
 
La robusta línea de investigación de Irving Kirsch pone de manifiesto que, en comparación con el placebo, la eficacia de los fármacos antidepresivos es prácticamente inexistente en los casos de depresión ligera, moderada e incluso grave – evidencia que ha sido avalada también por otros equipos de investigación, como el de Khan (2002) o el de Fournier (2010)-. Es más, tal y como demuestra el trabajo de Irving Kirsch, la eficacia de los antidepresivos (o de los placebos) no se debe a un efecto de su mecanismo de acción sobre el nivel de serotonina, sino al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz.
 
A pesar de esta revolucionaria y esclarecedora conclusión, seguimos inmersos en un modelo de atención en salud mental excesivamente medicalizado. Esta visión biologicista y simplista de la enfermedad mental, que la investigación de Irving Kirsch pone en entredicho (al menos en lo que respecta a la depresión), impide que se tengan en cuenta otros tratamientos alternativos, que sí han demostrado su eficacia (a corto y a largo plazo) y que ponen el acento, no en un supuesto desequilibrio neuroquímico, sino en los aspectos psicológicos y ambientales asociados al trastorno mental. Tal es el caso de la intervención psicológica cognitivo-conductual para la depresión, que ha demostrado ser eficaz para la reducción de la sintomatología depresiva, pero que también presenta otras indudables ventajas frente al tratamiento farmacológico, como son el mantenimiento en el tiempo de los cambios terapéuticos, la disminución de la probabilidad de recaídas futuras y laausencia de efectos secundarios (DeRubeis et al., 2005, Hollon et al., 2005). La implementación de tratamientos psicológicos para los pacientes con depresión supone, además, un importante ahorro económico respecto al gasto farmacéutico que genera el uso de antidepresivos, tal y como demostró el informe elaborado por Grupo de Política de Salud Mental del Centro de Actuaciones Económicas de la Escuela de Economía de Londres (The Centre for Economic Performance’s Mental Health Policy Group, London School of Economics), titulado The Depression Report, y gracias al cual el gobierno del Reino Unido inició un cambio pionero en la atención de las personas con problemas de ansiedad y depresión, incorporando tratamientos psicológicos basados en la evidencia en los servicios de Atención Primaria.
 
Por su parte, el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE), que marca las directrices para las políticas de salud del Reino Unido basando sus recomendaciones en el análisis de la evidencia científica, indica que la intervención psicológica fundamentada en técnicas cognitivo-conductuales ha de ser el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, y sólo en los casos más severos, se recomienda el uso de fármacos antidepresivos, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual. Según el NICE, el tratamiento psicológico es aconsejable por encima del farmacológico cuando el problema de salud mental que presenta el paciente está complicado por otras condiciones médicas, como abuso de alcohol o drogas, o problemas crónicos de salud física, así como en el caso de niños, adolescentes y mujeres embarazadas, debido al riesgo elevado para la salud que supone el consumo de psicofármacos en estos grupos de pacientes.
 
Artículo recogido de INFOCOP ONLINE:   

           Publicado por:  Ps Luis Avila

jueves, 20 de diciembre de 2012

MI PAREJA TIENE DEPRESIÓN


Las relaciones en las cuales una persona está deprimida tienen nueve veces más probabilidades de acabar en divorcio. Pero no es siempre un esposo el que está deprimido; a veces se trata de un niño u otro miembro de la familia. En este artículo, sin embargo, nos centraremos en parejas deprimidas. La mayoría de la gente está de acuerdo en que la relación de pareja debe ser 50/50. Todos sabemos que esto es un ideal, y con el flujo de la relación, los porcentajes suben y bajan pero deben hacerlo en ambas direcciones. Por ejemplo, una semana la esposa da el 70% y el marido el 30% y otra semana el esposo da el 80% y la esposa el 20%. Éste es el modo "ideal" de funcionamiento de las relaciones. Desafortunadamente, éste no es el caso cuando la depresión crónica se incorpora a la relación. Supongamos que el marido tiene depresión crónica. La esposa puede realizar muchas de las tareas que habitualmente realizaba el marido.
 
Dependiendo de cuánto tiempo dure esto, una avalancha de emociones negativas comienzan a aparecer. Cuanto más se extiende este proceso, más resentida comienza a sentirse la esposa, de modo que empieza a sentir menos compasión por la persona que lucha contra la depresión. Para la esposa, es como ser una madre soltera mientras está casada. Muchas personas consideran que es más fácil ser una familia monoparental que vivir con un esposo que lucha contra la depresión, porque es como tener un niño con necesidades especiales, además del resto de responsabilidades.
 
Todo esto no significa que debamos culpar a la persona deprimida o vernos como víctimas. Es muy importante entender que todos sufren cuando la depresión ataca a un ser amado. La culpa solamente sirve para crear animosidad y distancia entre las dos personas. La pareja de alguien deprimido a veces se deprime también como resultado de vivir dentro de una "forma de vida deprimida" durante mucho tiempo. Se dice que la depresión es contagiosa y puede convertirse en una sombra sobre la pareja del deprimido o la familia. Es también importante considerar que la depresión no sólo puede ser genética, sino que puede también ser aprendida. Por ejemplo, la escuela más poderosa de nuestros niños es el propio hogar. Tanto los genes como el ambiente contribuyen a la depresión.
 
La depresión se abre camino en los estados de ánimo, actitudes, comportamientos, tono de la voz, postura, perspectiva de la vida, higiene personal, éticas del trabajo, creencia espiritual, etcétera. Si vives en una "atmósfera depresógena" estás constantemente modelando y enseñando cómo deprimirse. Espero que esto sirva como inspiración para el cambio, no para sentirse avergonzado. La vergüenza sólo sirve para alimentar la depresión.  El primer paso en un plan de la acción es ser consciente de que lo que te pasa es que estás deprimido. Nombrar y aceptar el problema implica ganar la mitad de la batalla, para AMBOS esposos. ¿Por qué? Bien, cuando las personas se deprimen, no hay evidencia científica obvia para probarla. Pero la gente tiene una necesidad instintiva de saber lo que está causando tal dolor. La persona deprimida puede proyectar sus sensaciones negativas sobre las personas más cercanas a ella, es decir, esposo, jefe, niños, vecinos, etc. Si estás casado con una persona deprimida, en ocasiones te preguntarás por tu propia cordura. Puede que eches la culpa a fuentes externas por el sufrimiento de tu pareja. Sin entender, puede que le ataques, suponiendo que no se preocupa o es perezoso. Lo que parecen ser problemas maritales, puede, de hecho, ser una depresión, aunque los problemas de pareja pueden también desarrollarse al pasar el tiempo cuando la depresión no es tratada. Otro hecho importante es que los hombres y las mujeres experimentan la depresión de modos diferentes y cada uno responderá de un modo diferente cuando se deprime su pareja.
 
Qué puedes hacer si tu pareja está deprimida 
Primero, date cuenta de que el enemigo es la depresión, no tu pareja. Es importante desarrollar un acercamiento a la depresión basado en el "nosotros" y no en el "yo". Un buen lema de la recuperación se puedo resumir como: "¿Podemos hacerlo? Sí, NOSOTROS podemos".
 
Haz todo que puedas para aprender sobre la depresión. Busca el consejo profesional. Si la depresión ha estado presente durante mucho tiempo, tanto la
relación como la depresión requerirán atención.
 
Crea planes de recuperación individuales y de pareja. Es la manera más segura de dar a la depresión el golpe que la saque de vuestras vidas. Anota tus planes de recuperación y pasa tiempo repasando, modificando y observando el progreso hecho. Una vez que se estabilice la depresión, crea una lista de los síntomas de "bandera roja". Esto sirve como una red de seguridad. Si se repiten estos síntomas, eso indicaría que has de estar atento. Entonces enumera soluciones que cada uno está dispuesto a realizar si nota que los síntomas vuelven a aparecer. Comprometeros por escrito a hacer esto y firmar ambos ese papel. Crea sistemas de ayuda externos. Observa que no estamos hablando de sesiones de quejas hacia alguien externo a la relación. Hay una diferencia importante entre quejarse y expresarse. Las quejas solamente alimentan el resentimiento y agravan el problema, mientras que la expresión ayuda al proceso curativo. Tu red de apoyo puede abarcar a los amigos, colegas, iglesias, grupos de ayuda y cualquier lugar que consideres seguro para contar lo que te pasa. No ocultes tu ropa sucia en el armario, por así decirlo. A la depresión le encanta aislar a los individuos, parejas y familias enteras. Desarrolla el "nosotros". Son tú y tu pareja contra este enemigo que es la depresión. ¡Juntos podrán hacer esto! 
Escrito por : CLAUDIA PATIÑO 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

DEPENDENCIA EMOCIONAL: ¿TE DUELE OLVIDAR Y SEPARARTE?


Me gustaría iniciar este breve artículo teniendo en cuenta que:
 
“El Amor inmaduro dice: Te amo Porque te necesito.
El Amor maduro dice: Te necesito Porque te amo” Erich Fromm
 
Luego de leer esta frase, les pido a los lectores de este artículo que piensen por unos minutos cual es la posición que ocupan usted y su pareja en la relación que mantienen, y en el supuesto de una separación, cómo reaccionarían ambas partes a este proceso, ¿será adecuado? ¿Será doloroso? ¿Acaso seria“DEPENDENCIA EMOCIONAL”?; a continuación mencionaremos características tanto de personalidad y creencias (irracionales), de alguien que ha generado una simbiosis patológica con otra persona, y las respuestas psicofísicas que esto nos genera.
 
DESARROLLO PERSONALIDAD DEPENDIENTE
  • Sobreprotección paternal
  • Alto control parental
  • Deficiencia al competir durante la adolescencia.
  • Evitar la confrontación de problemas
  • Algunas enfermedades físicas
  • Fuertes temores parentales                        
ANTE EL ESPEJO DE LA SOLEDAD  (CARACTERISTICAS DE INDIVIDUOS DEPENDIENTES) Miedo al abandono
  •  La sensación de no ser capaces y suficiente
  • Búsqueda de aprobación
  • Sacrificio excesivo en pro del aval de los demás
  • La angustia ante la separación
  • La compulsividad
  • La sensación de vacio
  • El terror a la soledad
  • La falta de iniciativa
  • Nunca entran en desacuerdo para evitar problemas.
  • Cede ante el conflicto por el temor de no ser querido.
  • se sacrifica o humilla con tal de tener apoyo.
  • Teme mucho estar sin ayuda o sola
  • Siente pánico al abandono
  • Busca relaciones en donde pueda endeudar a las personas con sus favores.
  • Busca la aprobación de las personas a cualquier precio.
CREENCIAS PARA MANTENER UN VÍNCULO DAÑINO
Excusar y justificar
  • “Me quiere pero no se da cuenta”.
  • “Los problemas psicológico que tiene le impiden amarme”.
  • “Esa es su manera de amar”.
  • “Me quiere pero tiene impedimentos externos.
  • “ Se va a separar”
Minimizar los defectos
  • “ Nadie es perfecto”
  • “ No es tan grave”
  • “No recuerdo que haya habido nada malo”.
No resignarse a la pérdida
  • “Todavía me llama, me mira, pregunta por mi”.
  • “Todavía hacemos el amor”
  • “Todavía esta disponible”
  • “Se va dar cuenta de lo que valgo”
No resignarse a la pérdida
  • “Dios me va ayudar”
  • “Intentaré nuevas estrategias de seducción”.
  • “Mi amor y comprensión lo   curarán”.
  • “ Voy a dejarlo de a poquito”
  • “ Sólo seremos amigos”
  • “ Sólo seremos amantes”
RESPUESTA PSICO-FISICA
  • Trastornos de ansiedad y depresivos suelen ser los mas frecuentes. Pueden darse ataques de pánico cuando tienen que afrontar grandes responsabilidades o desarrollar fobias.
  • Compulsiones: alimenticias, bulimia, anorexia, sexuales , alcohólicas y de nicotina.
  • Síntomas somáticos e hipocondriacos debido a la represión de emociones sobre todo la rabia.
  • Desordenes físicos y psicológicos incluyendo enfermedades del corazón, cáncer, obesidad, otros.
ORIENTACIONES PARA LA PSICOTERAPIA
  • Al inicio suelen mostrarse muy colaboradores con el tiempo se pueden tornar pasivos y no realizar las tareas, sintiendo el terapeuta cierto desesperación y en ocasiones rabia.
  • La mayoría no llega a consulta por sus problemas de personalidad, siendo para algunos terapeutas difíciles de identificar la dependencia que esta de base, agravando al problema.
  • Muchos terapeutas suelen movilizar sus rasgos narcisista al entablar relaciones con estas personas, se sienten poderosos.
  • Otros suelen sentir la dependencia del consultante como una responsabilidad intolerable y tenderán a evadir.
  • Es corriente que los terapeutas crean que es fácil cambiarles las citas, aplazan los encuentros o brindan retroalimentaciones que a veces rayan con la violencia.
  • Este proceso terapéutico implica una lenta velocidad hacia la independencia. Planteando movimientos terapéuticos. Ej. ¿Qué quieres trabajar hoy?
  • No hay que hacer demasiado énfasis en lo que se busca pues esto asusta a la persona.
  • Hay que establecer limites amorosos, de manera clara, tiempos, horarios de consulta, llamadas etc.
  • Estar alerta a los limites afectivos, les encanta enamorarse de personas mas fuetes, seguras etc. Tener cuidado con el contacto físico.
  • Hay que tener cuidado con las recomendaciones de tipo personal a través de las auto revelaciones, pues les fascina las figuras de autoridad.
  • Favorecer la supervisión de casos con terapeutas de mayor experiencia.
  • Es posible que la finalización del proceso no sea tan fácil para el consultante y que puedan activarse nuevamente sensaciones de abandono.
  • Reducir poco a poco la secuencia de las sesiones.
  • Hablar de cómo será la finalización de la terapia pero planteando al mismo tiempo que si bien el proceso terapéutico llegara a cerrarse, la posibilidad de volver en un futuro siempre estará abierta. 
            Escrito por : ARTURO ENRIQUEZ

martes, 18 de diciembre de 2012

EL AMOR ENFERMIZO


Existen relaciones patológicas que de algún modo parecen satisfacer el masoquismo de mucha gente.
 
Más que amor es desamor, dolor y frustración; sin embargo algunos lo soportan con estoicismo, porque piensan que peor es nada.
 
Existen parejas que se encuentran y entablan un vínculo casi perfecto. Ambos se aman, se demuestran mutuamente el afecto y se respetan, pueden compartir sus proyectos y se permiten tener los propios; y esa armonía los hace sentir felices a los dos.
 
Pero también existen parejas que no encuentran la forma de establecer una relación sana, generalmente por problemas emocionales no resueltos que perturban la posibilidad de una buena convivencia.
 
El abuso de alcohol, así como cualquier otra adicción, suele ser una de las causas más comunes y graves que impiden una vida en común sin tropiezos.
 
Cuando se detecta este hábito en el otro, lo más conveniente es plantear el tema antes de llegar a comprometerse más afectivamente.
 
Si no hay una buena disposición en este sentido lo mejor es que la relación no prospere, ya que las adicciones no se curan; y sólo se logra la recuperación, cuando el adicto tiene una verdadera motivación para liberarse del hábito.
 
Conocer a la pareja con quienes existe la posibilidad de convivir, es una condición necesaria para evitar profundizar el vínculo y arriesgarse a mayores sufrimientos.
 
Los malos hábitos son difíciles de ocultar aún en los primeros encuentros; como por ejemplo, los hombres “mirones”, que no dejan de mirar a todas las mujeres que pasan con aire seductor.
 
La afición por el juego también es otra característica que resulta casi imposible mantener en secreto. Un jugador siempre se interesa por los resultados de las carreras y por los números que salieron premiados en la lotería. Si está de viaje lo primero que visita son los casinos y cuando se encuentra con sus amigos es para jugar a las cartas.
 
El tipo de personalidad es bastante fácil de evaluarla durante los primeros encuentros.
 
La personalidad que adquiere una persona, es la estructura formada por el temperamento básico innato, que es inmodificable; y por el carácter adquirido.
 
El carácter se forma en el hogar y tiene absoluta influencia la relación que la persona haya tenido con los padres.
 
La gente joven es idealista y siente el deseo de ayudar a la persona que cree amar o que le gusta. Pero el cambio sólo es posible si esa persona está dispuesta a hacerlo y no porque otro lo pretenda.
 
Cambiar es lo más difícil del mundo. Pocas personas cambian, la mayoría prefiere ser como es y aunque esa forma de ser; malogre tanto sus relaciones afectivas como laborales, prefieren seguir comportándose de la misma manera siempre.
 
Establecer vínculos enfermizos se relaciona con la baja autoestima; porque cuando una persona no se valora lo suficiente cree que tampoco se merece lograr una pareja estable que la haga feliz.
 
Prefieren el refrán que dice: “Peor es nada” que el que sostiene que es “Mejor estar solo que mal acompañado”; y no se dan cuenta que un amor enfermo puede transformar la vida en un calvario.
 
Las mujeres golpeadas eligen siempre al mismo tipo de hombre agresivo y violento. Es frecuente comprobar que hay mujeres que han sido golpeadas por todas las parejas que ha tenido. Es el modo de relación en que se utilizan los golpes para poder comunicarse.
 
Todo golpeador tiene una pareja que se deja golpear y que salvo en raras excepciones lo denuncia.
 
Muchas veces, sólo después de una paliza hacen el amor, porque es una relación con características sadomasoquistas.
 
Las motivaciones para elegir pareja están condicionadas por el vínculo que se estableció con los padres.
 
Se busca a una persona que se parezca al padre o a la madre que se han tenido o a los padres que se hubieran querido tener.
 
No se puede asumir la responsabilidad de cambiar a una persona para que sea como se pretende. Cada uno es como es y hay que aceptarlo o dejarlo. 
Escrito por : CRISTHIAN VILLAVICENCIO