martes, 20 de noviembre de 2012

DEJAR DE QUERER Y APRENDER A AMAR.


Todos los seres humanos desean ser queridos. ¿Pero cuantos aman realmente?

El amor es quizás el mayor de los compromisos que podemos hacer con nosotros mismos, y cumplirlo no requiere consejos ni estudios. Esta por encima de cualquier otra meta. Ahora mismo, al menos una persona acaba de proponerse aprender a amar. Si y esta fue una de las primeras promesas de inicio de año que hice y ahí voy buscando aprender a amar en libertad y voy aprendiendo a enamorarme.
Que hemos venido a este mundo a aprender a amar es una verdad ancestral. Se descubrió antes de que comenzara la historia de la filosofía. Zoroastro (630-550 antes de Cristo), Mahavira (599-527 antes de Cristo), Lao Tse (570-490 antes de Cristo Buda (560-480 antes de Cristo), Confucio  (551-479 antes de Cristo), Sócrates (470-399 antes de Cristo), Jesucristo (1-33).
Todos los grandes sabios de la humanidad cuyas enseñanzas dieron origen a las instituciones religiosas que conocemos hoy en día dijeron esencialmente lo mismo:
"Amar a los demás es el camino que lleva a los seres humanos a la felicidad".
Para poder finalmente amar (dar lo mejor de nosotros en cada momento) . Por el camino hemos de vencer a nuestro mayor enemigo : nosotros mismos (nuestro mecanismo de supervivencia emocional, mas conocido como ego) . Para lograrlo es necesario ser sinceros (no auto engañarnos), humildes (reconocer nuestros errores), valientes (atrevernos a enmendarlos) y perseverantes (comprometernos con nuestro proceso de aprendizaje).
EI miedo (a que nos hagan daño), el apego (de perder lo que tenemos) y la ira (de no conseguir lo que deseamos) nos esperan ala vuelta de la esquina. Un poco mas lejos se esconde nuestra ignorancia (el desconocimiento de nuestra verdadera naturaleza), la causa última de nuestro egoísmo (tendencia antinatural que corrompe la actitud de los seres humanos), que es precisamente el que nos impide amar, que es nuestra esencia.
Para poder amar, primero hemos de albergar amor en nuestro corazón.  En este caso, el problema es en si mismo la solución. Y lo primero que debemos saber es que es el amor. No al que estamos tan acostumbrados, sino al de verdad. Porque una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. Querer es un acto egoísta; es desear algo que nos interesa, un medio para lograr un fin. Amar, en cambio, es un acto altruista, pues consiste en dar, siendo un fin en si mismo. Queremos cuando sentimos una carencia. Amamos cuando experimentamos plenitud. Mientras querer es una actitud inconsciente, relacionada con lo que esta fuera de nuestro alcance, amar surge como consecuencia de un esfuerzo consciente, que nos hace centrarnos en lo  que si depende de nosotros. 

Cuando uno ama no culpa, ni juzga, ni critica, ni se lamenta. Los que aman intentan dejar un poso de alegría, paz y buen humor en cada interacción con los demás, por muy breve que sea. Amar también es aceptar y apoyar a las personas más conflictivas, porque son precisamente las que mas lo necesitan. Amar de verdad es sinónimo de profunda sabiduría, pues implica comprender que no existe la maldad, tan solo ignorancia e inconsciencia. La paradoja es que el amor beneficia primeramente al que ama, no al amado. Así, el amor sana y revitaliza la mente y el corazón de quien lo genera. Por eso recibimos tanto cuando damos. 

Para saber si hemos aprendido a amar, tan solo hemos de echar un vistazo a nuestra forma de comportarnos con los demás. No en vano, la relación que mantenemos con todas las personas que forman parte de nuestra vida es un reflejo de la relación que estamos cultivando con nosotros mismos. Como lo expresa el filósofo Darío Lostado: "Si no te amas tú," ¿quien te amara? Si no te amas a ti, " ¿a quien amaras?".
Igual que los árboles ofrecen sus frutos cuando crecen en condiciones optimas, los seres humanos emanamos amor cuando nos liberamos de todas nuestras limitaciones mentales.
El verdadero amor te hace sentir y recordar Quién Eres realmente ( Borja Vilaseca) .
Escrito por : GIOVANNA VALLEJOS FLORES 

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